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Ártico y Antartico 2014 actualización


El cambio climático es un fenómeno global; sin embargo, los científicos en la Tierra están observando de cerca un lugar en particular: el Ártico.

“Las regiones polares son importantes para nosotros y debemos estudiarlas precisamente ahora”, explica Tom Wagner, de la División de Ciencias de la Tierra (Earth Science Division, en idioma inglés), de la NASA, en Washington DC. “Están cambiando rápidamente”.

En un nuevo video de ScienceCast se examina la cubierta de hielo del mar Ártico, que se está encogiendo, y cómo esa reducción podría afectar las condiciones del tiempo en todo el mundo.

Uno de los signos más visibles del calentamiento es la retracción del hielo del mar Ártico. Todos los años, el hielo del mar aumenta y disminuye en lo que es una respuesta normal al cambio de estaciones; el mínimo anual de la cubierta de hielo del mar tiene lugar cerca del final del verano boreal. Desde la década de 1970, los investigadores han estado observando cuidadosamente con el fin de ver si el ritmo del hielo del mar Ártico respondería al calentamiento global.

Al principio, hubo un escaso cambio sistemático. Luego, llegó la década del año 2000.

“Comenzamos a ver cambios drásticos alrededor del año 2005”, recuerda Walt Meier, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA. “En 2007, el fondo pareció caerse”. Para fines de la temporada de derretimiento de ese año, el Océano Ártico había perdido una parte de la cubierta de hielo equivalente al tamaño combinado de Alaska y Texas. “Había mucha conmoción en la comunidad que investiga el hielo del mar. No recuerdo a nadie que pensara que podía disminuir tanto tan rápidamente”, dice Meier.

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En 2014, la cubierta de hielo del mar del Ártico se redujo y alcanzó el sexto nivel más bajo desde 1978


La cubierta de hielo del mar del Ártico continúa su tendencia por debajo del promedio este año ya que el hielo se redujo a su mínimo anual el 17 de septiembre, según informó el Centro Nacional de Datos sobre el Hielo y la Nieve (NSIDC, por su acrónimo en idioma inglés), respaldado por la NASA, en la Universidad de Colorado, en Boulder.

“La cubierta de hielo del mar del Ártico, en 2014, es la más baja que se ha registrado desde el año 1978”, dijo Walter Meier, un científico investigador del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland.
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Los glaciares del oeste de la Antártida están contrayéndose de manera irreversible


A través de los años, a medida que las temperaturas en todo el mundo han aumentado, quienes investigan el cambio climático han estado muy atentos a un lugar quizás más que a cualquier otro sitio: la capa de hielo del oeste de la Antártida, y particularmente la parte de ella que se derrite más rápidamente, los glaciares que se desplazan hacia el Mar de Amundsen.

 Map of Antarctica showing Amundsen Sea

En esa región, hay seis glaciares que están suspendidos gracias a un precario equilibrio; se encuentran parcialmente sostenidos por tierra y flotan parcialmente en las aguas fuera de la costa. En la capa de hielo hay suficiente agua congelada, que alimenta a estos gigantes helados, como para aumentar los niveles mundiales de los mares en casi 1,22 metro (4 pies), si se derritieran. Eso es inquietante porque los glaciares se están derritiendo. Es más, por medio de un nuevo estudio, se descubrió que la contracción parece ser imparable.

“Hemos pasado el punto desde el cual no hay retorno”, dice Eric Rignot, un glaciólogo que trabaja en conjunto con el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, y la Universidad de California, Irvine. Rignot y sus colegas han utilizado datos proporcionados por radares satelitales durante 19 años con el fin de confeccionar mapas de los glaciares que se están derritiendo rápidamente. En su artículo, que ha sido aceptado para su publicación en la revista Geophysical Research Letters, los investigadores arriban a la conclusión de que “este sector del oeste de la Antártida está experimentando una inestabilidad en la capa de hielo marino que contribuirá significativamente a aumentar el nivel del mar” en los próximos siglos.

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Oceano, Clima y Tectónica de placas


GLACIACIONES, CAMBIOS CLIMÁTICOS Y EVIDENCIAS DE LOS MISMOS EN LA HISTORIA DE LA TIERRA

El clima es un promedio, a una escala de tiempo dada, del tiempo atmosférico. Los distintos tipos climáticos y su localización en la superficie terrestre obedecen a ciertos factores, siendo los principales, la latitud geográfica, la altitud, la distancia al mar, la orientación del relieve terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y umbría) y a la dirección de los vientos (vertientes de Sotavento y barlovento) y por último, las corrientes marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen cambios en los principales elementos constituyentes del clima que también son cinco: temperatura atmosférica, presión atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.

Pero existen fluctuaciones considerables en estos elementos a lo largo del tiempo, tanto mayores cuanto mayor sea el período de tiempo considerado. Estas fluctuaciones ocurren tanto en el tiempo como en el espacio. Las fluctuaciones en el tiempo son muy fáciles de comprobar: puede presentarse un año con un verano frío (por ejemplo, el sector del turismo llegó a tener fuertes pérdidas hace unos años en las playas españolas debido a las bajas temperaturas registradas y al consiguiente descenso del número de visitantes, y el invierno del 2009 al 2010 ha sido mucho más frío de lo normal, no solo en España, sino en toda Europa). También las fluctuaciones espaciales son aún más frecuentes y comprobables: los efectos de lluvias muy intensas en la zona intertropical del hemisferio sur en América (inundaciones en el Perú y en el sur del Brasil) se presentaron de manera paralela a lluvias muy escasas en la zona intertropical del Norte de América del Sur (especialmente en Venezuela y otras áreas vecinas).

Un cambio en la emisión de radiaciones solares, en la composición de la atmósfera, en la disposición de los continentes, en las corrientes marinas o en la órbita de la Tierra puede modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico, alterando así profundamente el clima cuando se trata de procesos de larga duración.

Animación del mapa mundial de la temperatura media mensual del aire de la superficie.
Estas influencias se pueden clasificar en externas e internas a la Tierra. Las externas también reciben el nombre de forzamientos dado que normalmente actúan de manera sistemática sobre el clima, aunque también las hay aleatorias como es el caso de los impactos de meteoritos (astroblemas). La influencia humana sobre el clima en muchos casos se considera forzamiento externo ya que su influencia es más sistemática que caótica pero también es cierto que el Homo sapiens pertenece a la propia biosfera terrestre pudiéndose considerar también como forzamientos internos según el criterio que se use. En las causas internas se encuentran una mayoría de factores no sistemáticos o caóticos. Es en este grupo donde se encuentran los factores amplificadores y moderadores que actúan en respuesta a los cambios introduciendo una variable más al problema ya que no solo hay que tener en cuenta los factores que actúan sino también las respuestas que dichas modificaciones pueden conllevar. Por todo eso al clima se le considera un sistema complejo. Según qué tipo de factores dominen la variación del clima será sistemática o caótica. En esto depende mucho la escala de tiempo en la que se observe la variación ya que pueden quedar patrones regulares de baja frecuencia ocultos en variaciones caóticas de alta frecuencia y viceversa. Puede darse el caso de que algunas variaciones caóticas del clima no lo sean en realidad y que sean catalogadas como tales por un desconocimiento de las verdaderas razones causales de las mismas.
1 Causas de los cambios climáticos
1.1 Influencias externas
1.1.1 Variaciones solares
1.1.2 Variaciones orbitales
1.1.3 Impactos de meteoritos
1.2 Influencias internas
1.2.1 La deriva continental
1.2.2 La composición atmosférica
1.2.3 Las corrientes oceánicas
1.2.4 El campo magnético terrestre
1.2.5 Los efectos antropogénicos
1.2.6 Retroalimentaciones y factores moderadores
1.3 Incertidumbre de predicción
2 Cambios climáticos en el pasado
2.1 La paradoja del Sol débil
2.2 El efecto invernadero en el pasado
2.3 El CO2 como regulador del clima
2.4 Aparece la vida en la Tierra
3 Máximo Jurásico
3.1 Las glaciaciones del Pleistoceno
3.2 El mínimo de Maunder
4 El cambio climático actual
4.1 Combustibles fósiles y calentamiento global
4.2 Planteamiento de futuro
4.3 Agricultura
5 Clima de planetas vecinos
6 Materia multidisciplinar
7 Océanos
7.1 El aumento de la temperatura
7.2 Sumideros de carbono y acidificación
7.3 El cierre de la circulación térmica

Una glaciación, o edad de hielo, es un periodo de larga duración en el cual baja la temperatura global del clima de la Tierra, dando como resultado una expansión del hielo continental de los casquetes polares y los glaciares.
¿Qué causa el comienzo de las condiciones glaciares? Dos glaciaciones han sido especialmente dramáticas en la historia de la Tierra: la Tierra Bola de Nieve, que se inició a finales del Proterozoico, hace aproximadamente unos 700 millones de años, y la glaciación wisconsiense o de Würm, acaecida a finales del Pleistoceno. Otra edad glacial de especial impacto en la historia reciente fue la Pequeña Edad de Hielo, que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX.

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Un planeta vivo: los satélites nos muestran la ‘respiración de dióxido de carbono’ de la Tierra


Los datos recogidos por los satélites sobre los gases de efecto invernadero a lo largo de la última década indican que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera continúan aumentando, a pesar de los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones. Los satélites también muestran un reciente incremento en los niveles de metano, probablemente relacionado con la actividad humana.

Niveles de dióxido de carbono 2002-12

Niveles de dióxido de carbono 2002-12

El dióxido de carbono y el metano atmosféricos son los principales gases de efecto invernadero relacionados con la actividad humana y con el calentamiento global.

Los datos recogidos por la misión Envisat de la ESA y por el satélite japonés GOSAT desvelan que los niveles de dióxido de carbono aumentaron cerca de un 0.5% anual entre 2003 y 2013. Los niveles de metano, tras permanecer estables durante varios años, empezaron a aumentar un 0.3-0.5% cada año a partir de 2007.

La principal causa del aumento de dióxido de carbono a lo largo de los últimos diez años son las emisiones derivadas del uso de los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo o el gas.

 

Incremento de los niveles de metano

Incremento de los niveles de metano

 

Todavía no está claro por qué han aumentado los niveles de metano, pero es probable que se deba a una combinación del incremento de las emisiones antropogénicas y de las variaciones naturales asociadas con las emisiones de los humedales o con la combustión de biomasa.

Además de monitorizar los niveles de los gases de efecto invernadero, los satélites nos permiten estudiar su distribución geográfica y sus fluctuaciones temporales.

En el caso del dióxido de carbono, las fluctuaciones más importantes son las estacionales, asociadas con los cambios en la actividad fotosintética de las plantas. Esta ‘respiración’ es especialmente notable a latitudes medias y altas, tal y como cabría esperar. Los bosques de estas regiones absorben el carbono atmosférico durante el verano (‘inhalación’), y liberan parte de éste durante el invierno (‘exhalación’).

“Algunos modelos subestiman la importancia de esta ‘respiración’, un efecto que tenemos que estudiar mejor utilizando distintos modelos y métodos”, explica Michael Buchwitz de la Universidad de Bremen, Alemania.

 

Incremento de los niveles de dióxido de carbono

Incremento de los niveles de dióxido de carbono

 

Buchwitz es el Director Científico del proyecto GHG-CCI para el estudio de los gases de efecto invernadero, parte de la Iniciativa de la ESA sobre el Cambio Climático.

“El objetivo del proyecto GHG-CCI es generar mapas de alta calidad que muestren la distribución global del dióxido de carbono y del metano atmosféricos, identificando mejor las fuentes y los sumideros regionales de estos gases. Es necesario disponer de este tipo de información para mejorar las predicciones climáticas”, añade Michael.

Aunque los mapas obtenidos desde el espacio muestren regiones con altos niveles de metano, para poder cuantificar con precisión las emisiones es necesario aplicar modelos que tengan en cuenta los efectos del transporte atmosférico, como la acción del viento.

 

 

Distribución global de metano

Distribución global de metano

“Los satélites nos desvelan la distribución global de las emisiones de metano, una información que simplemente no se puede obtener a partir de las escasas mediciones realizadas en superficie, aunque éstas sean mucho más precisas”, explica Peter Bergamaschi, un científico del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea en Ispra, Italia.

Los científicos esperan poder comprender cómo afectan los ciclos naturales y la actividad humana a la concentración de gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera.

“La continuidad de las observaciones es fundamental para estos estudios. Espero que el vacío entre los datos de GOSAT y los de la futura misión CarbonSat quede cubierto por la misión OCO-2 de la NASA y por GOSAT-2”, concluye Buchwitz.

Los últimos resultados de los distintos proyectos que forman parte de la Iniciativa de la ESA sobre el Cambio Climático se presentarán la semana que viene en el Living Planet Symposium.

http://www.esa.int/

Convocatoria de Medios: No te pierdas la mayor conferencia de la ESA sobre el medioambiente


La ESA se complace en invitar a los medios de comunicación al SimposioLiving Planet, en el que se presentarán los últimos resultados de los satélites europeos y los principales logros de las distintas iniciativas para la observación de la Tierra.

El Simposio Living Planet se celebrará del 9 al 13 de septiembre en el Centro Internacional de Conferencias de Edimburgo, Reino Unido, y reunirá a más de 1.500 usuarios y científicos de todo el mundo para presentar los últimos resultados sobre el medio ambiente y el clima de nuestro planeta, obtenidos con la ayuda de los satélites de observación de la Tierra.

El tema principal será la versatilidad de las misiones Earth Explorer de la ESA. Este programa cuenta actualmente con tres misiones en órbita: CryoSat, GOCE y SMOS, que llevan varios años recopilando datos sobre la criosfera terrestre, sobre el campo gravitatorio de nuestro planeta y sobre la humedad del suelo y la salinidad de los océanos, respectivamente. Estas misiones también han demostrado su capacidad para lograr otros objetivos más allá de los contemplados en su diseño original.

CryoSat sigue midiendo el espesor y la extensión de las banquisas marinas y de las capas de hielo, pero también ha sido capaz de estudiar el perfil del terreno y analizar las aguas continentales, de monitorizar los cambios en el nivel del mar e incluso de cartografiar los fondos oceánicos.

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El nivel del mar podría elevarse 20 metros hacia final de siglo


El nivel del mar podría elevarse 20 metros hacia final de siglo, según se desprende de una investigación internacional en la que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trabajo, publicado hoy en la revista Nature Geoscience, se basa en el análisis de muestras de lodo del este antártico del Plioceno.

En aquel periodo, comprendido entre hace 5,33 millones de años y 2,58 millones de años, la Tierra experimentó un aumento de global de temperatura que llegó a ser entre 2˚C y 3˚C superior a la actual y similar a la prevista para finales del siglo XXI. La concentración de CO2 atmosférico, por su parte, era igual a la de hoy en día.

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