Archivo de la categoría: Ozono

Actualización 2014 sobre el agujero de ozono


El agujero de ozono de la Antártida alcanzó su tamaño máximo anual el 11 de septiembre, según informaron científicos de la NASA y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, o NOAA, por su acrónimo en idioma inglés). El tamaño del agujero de este año fue 24,1 millones de kilómetros cuadrados (9,3 millones de millas cuadradas); esta es un área que mide casi el tamaño que tiene América del Norte.

Esta imagen muestra concentraciones de ozono arriba de la Antártida, el 11 de septiembre de 2014. Crédito de la imagen: NASA. Ver también el sitio en Internet para la observación del agujero de ozono, de la NASA, en idioma inglés

El sitio en Internet para la observación del agujero de ozono, de la NASA, en idioma inglés

El área máxima en un solo día fue similar a la del año 2013, que alcanzó los 24,0 millones de kilómetros cuadrados (9,3 millones de millas cuadradas). El agujero de ozono más grande registrado por un satélite en un solo día midió 29,9 millones de kilómetros cuadrados (11,5 millones de millas cuadradas), el 9 de septiembre de 2000. En total, la capa de ozono es más pequeña que los agujeros grandes del período 1998–2006 y se la puede comparar con lo medido en 2010, 2012 y 2013.

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Un nuevo catalizador facilita la destrucción de gases de efecto invernadero


Investigadores de la Universidad Jaume I de Castellón han desarrollado un novedoso catalizador para la activación de enlaces carbono-flúor, un proceso con multitud de aplicaciones industriales. Entre ellas se encuentra la posibilidad de reducir las existencias de CFC, un conocido gas de efecto invernadero.

El grupo de Química Organometálica y Catálisis Homogénea de la Universidad Jaume I de Castellón (UJI), coordinado por Eduardo Peris, ha desarrollado el que es el catalizador “más activo que existe hasta el momento para la activación (‘rotura’, en lenguaje químico) de enlaces carbono-flúor”. Estos son los enlaces más fuertes que existen en moléculas orgánicas, por lo que resultan también los más difíciles de romper. Por eso son tan difíciles de descomponer los compuestos orgánicos fluorados, como los clorofluorocarbonados (CFC).

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Un planeta vivo: los satélites nos muestran la ‘respiración de dióxido de carbono’ de la Tierra


Los datos recogidos por los satélites sobre los gases de efecto invernadero a lo largo de la última década indican que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera continúan aumentando, a pesar de los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones. Los satélites también muestran un reciente incremento en los niveles de metano, probablemente relacionado con la actividad humana.

Niveles de dióxido de carbono 2002-12

Niveles de dióxido de carbono 2002-12

El dióxido de carbono y el metano atmosféricos son los principales gases de efecto invernadero relacionados con la actividad humana y con el calentamiento global.

Los datos recogidos por la misión Envisat de la ESA y por el satélite japonés GOSAT desvelan que los niveles de dióxido de carbono aumentaron cerca de un 0.5% anual entre 2003 y 2013. Los niveles de metano, tras permanecer estables durante varios años, empezaron a aumentar un 0.3-0.5% cada año a partir de 2007.

La principal causa del aumento de dióxido de carbono a lo largo de los últimos diez años son las emisiones derivadas del uso de los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo o el gas.

 

Incremento de los niveles de metano

Incremento de los niveles de metano

 

Todavía no está claro por qué han aumentado los niveles de metano, pero es probable que se deba a una combinación del incremento de las emisiones antropogénicas y de las variaciones naturales asociadas con las emisiones de los humedales o con la combustión de biomasa.

Además de monitorizar los niveles de los gases de efecto invernadero, los satélites nos permiten estudiar su distribución geográfica y sus fluctuaciones temporales.

En el caso del dióxido de carbono, las fluctuaciones más importantes son las estacionales, asociadas con los cambios en la actividad fotosintética de las plantas. Esta ‘respiración’ es especialmente notable a latitudes medias y altas, tal y como cabría esperar. Los bosques de estas regiones absorben el carbono atmosférico durante el verano (‘inhalación’), y liberan parte de éste durante el invierno (‘exhalación’).

“Algunos modelos subestiman la importancia de esta ‘respiración’, un efecto que tenemos que estudiar mejor utilizando distintos modelos y métodos”, explica Michael Buchwitz de la Universidad de Bremen, Alemania.

 

Incremento de los niveles de dióxido de carbono

Incremento de los niveles de dióxido de carbono

 

Buchwitz es el Director Científico del proyecto GHG-CCI para el estudio de los gases de efecto invernadero, parte de la Iniciativa de la ESA sobre el Cambio Climático.

“El objetivo del proyecto GHG-CCI es generar mapas de alta calidad que muestren la distribución global del dióxido de carbono y del metano atmosféricos, identificando mejor las fuentes y los sumideros regionales de estos gases. Es necesario disponer de este tipo de información para mejorar las predicciones climáticas”, añade Michael.

Aunque los mapas obtenidos desde el espacio muestren regiones con altos niveles de metano, para poder cuantificar con precisión las emisiones es necesario aplicar modelos que tengan en cuenta los efectos del transporte atmosférico, como la acción del viento.

 

 

Distribución global de metano

Distribución global de metano

“Los satélites nos desvelan la distribución global de las emisiones de metano, una información que simplemente no se puede obtener a partir de las escasas mediciones realizadas en superficie, aunque éstas sean mucho más precisas”, explica Peter Bergamaschi, un científico del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea en Ispra, Italia.

Los científicos esperan poder comprender cómo afectan los ciclos naturales y la actividad humana a la concentración de gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera.

“La continuidad de las observaciones es fundamental para estos estudios. Espero que el vacío entre los datos de GOSAT y los de la futura misión CarbonSat quede cubierto por la misión OCO-2 de la NASA y por GOSAT-2”, concluye Buchwitz.

Los últimos resultados de los distintos proyectos que forman parte de la Iniciativa de la ESA sobre el Cambio Climático se presentarán la semana que viene en el Living Planet Symposium.

http://www.esa.int/

El agujero de ozono alcanza su máximo anual en el Hemisferio Sur


El agujero en la capa de ozono en el hemisferio Sur llegó a su máximo anual el pasado 12 septiembre al alcanzar los 16 millones de kilómetros cuadrados, el noveno mayor de los últimos 20 años, según ha informado la Administración Atmosférica y Oceánica (NOAA) y la Agencia Espacial Norteamericana (NASA).

Agencia EFE