Australia anuncia un impuesto a las emisiones de CO2


Entrará en vigor en julio de 2012 y afectará a unas 500 grandes empresas que deberán pagar 17 euros por tonelada de dióxido de carbono

El Gobierno australiano anunció hoy un impuesto de 23 dólares locales (24,7 dólares estadounidenses o 17,3 euros) por tonelada de dióxido de carbono con el objetivo de luchar contra el cambio climático.

“Como nación, necesitamos ponerle un precio al carbono y crear un futuro con energía limpia”, dijo la primera ministra australiana, Julia Gillard, al anunciar el plan del Ejecutivo, que ya cuenta con el apoyo necesario para que sea aprobado próximamente en el Parlamento.

La medida, que entrará en vigor a partir del 1 de julio del año que viene, afectará a unas 500 grandes empresas contaminadoras, principalmente del sector eléctrico, minero y de la energía. El impuesto aumentará anualmente un 2,5 % en términos reales hasta 2015, año en que se dará paso a un esquema de comercio de emisiones similar al de la Unión Europea (UE) donde el mercado internacional fijará los precios.

Con la medida, Australia pretende recortar 159 millones de toneladas de dióxido de carbono al año para 2020, lo que significa reducir las emisiones un 5 % en relación con los niveles de 2000.

Gillard, quien en los últimos meses se ha convertido en el gobernante más impopular en el país en casi tres lustros, explicó que estas cantidades equivalen a sacar de la circulación unos “45 millones de coches”.

Este plan, que cuenta con solo un 30 % de apoyo popular, es considerado como uno de los más ambiciosos después del sistema creado en la UE en 2005 para regular las transacciones de derechos de emisión entre los sectores más contaminantes.

“Como nación, necesitamos ponerle un precio al carbono y crear un futuro con energía limpia”Australia contribuye con el 1,5 % de la emisión global de gases de efecto invernadero, menos que EEUU, China, Rusia, la India y Japón, pero es una de las naciones más contaminantes del planeta en términos per cápita.

El líder de la oposición, el conservador Tony Abbott, subrayó que el plan del Gobierno australiano no contribuirá a mitigar el cambio climático, ya que se pronostica que China y la India aumentarán sus emisiones un 500 y un 350 %, respectivamente.

Abbott exigió que Australia afronte el cambio climático en “un contexto internacional apropiado”, al insistir en que el nuevo impuesto tendrá un impacto negativo en los empleos y en los bolsillos de los australianos.

El Tesorero de Australia, Wayne Swan, quien acompañó en la rueda de prensa a Gillard, admitió que la reforma costará unos 4.300 millones de dólares locales (4.619 millones de dólares estadounidenses o 3.243 millones de euros) en los próximos cuatro años, principalmente en gastos vinculados a su implementación.

Australia, que depende en casi un 80 % del carbón para generar electricidad, tiene previsto cerrar para 2020 la mayoría de las centrales eléctricas de carbón, promover las inversiones en el desarrollo de energías limpias y el desarrollo de tecnologías menos lesivas al medio ambiente.

Impacto de las filtraciones submarinas de CO2 en los arrecifes de coral

Crédito: Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS) http://www.aims.gov.au/

Por otro lado arranca en León uno de los centros pioneros en el mundo para almacenar dióxido de carbono bajo tierra. El sistema ha sido muy criticado por los ecologistas

El plan europeo para reducir drásticamente las emisiones de los gases de efecto invernadero cada vez se complica más. Las nucleares sufren un serio revés para su credibilidad, lo que parece impedir que sean las que sostengan los pilares de una producción de electricidad limpia hasta que se desarrollen por completo las energías renovables. En ese contexto, y en los mismos días en que certificaba el apagón nuclear, Alemania decidió el jueves aprobar la investigación de la tecnología de captura y almacenamiento de CO2, un polémico procedimiento al que se opusieron ecologistas y socialistas en el Parlamento. Se trata de que las centrales térmicas no expulsen este gas por sus chimeneas, sino que se atrape antes de emitirse y se inyecte en subsuelos apropiados.

A este territorio que ahora quiere explorar Alemania llegó en 2007 un grupo de científicos españoles que tienen hoy entre manos el proyecto más avanzado en la investigación de esta compleja tecnología. Tanto es así que, justo estos días, la maquinaria de Compostilla, en El Bierzo (León), ha comenzado a lograr los primeros hitos a niveles casi industriales. Allí, en 2009 se lanzó un proyecto científico y tecnológico, respaldado con 180 millones de euros de la UE, para conseguir hacer del negro carbón algo más sostenible.

El proyecto busca que el carbón sea un elemento más sostenible
El director del programa de captura del CO2, Vicente Cortés, explica que la tecnología que se está desarrollando en las inmediaciones de Ponferrada es “la única manera” de mantener la explotación del carbón sin perjudicar el objetivo de reducción de emisiones. Eso es lo que le pidió el Gobierno en 2007 a los responsables del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), que fueron los que pusieron la primera piedra conceptual de lo que hoy en día es la Fundación Ciudad de la Energía que impulsa el programa.

Entre las distintas aventuras tecnológicas que podrían obtener en la teoría los resultados deseados, fue el Ciemat el que apostó por el desarrollo de la oxicombustión (combustión de carbón con oxígeno). Es en esta fase, la primera de tres, en la que se encuentra la investigación, probando que se puede segregar el CO2 del resto de los elementos nocivos que surgen tras quemar carbón para generar electricidad.

Proyección comercial


“Y no en un laboratorio o en pequeñas instalaciones, como se ha realizado hasta ahora, sino en dimensiones industriales como las de esta planta”, explica Cortés, orgulloso de que su equipo sea “referente mundial” en el desarrollo de esta tecnología que usará Endesa y comercializará Foster Wheeler en cuanto esté lista, en torno a diciembre de este año.

Según explica este catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Sevilla, esta planta en prácticas con 45 trabajadores activos tiene las dimensiones de una fábrica de cemento y no genera electricidad para no prostituir el proyecto, porque “sólo está asociada al desarrollo tecnológico”. Aunque, eso sí, la comercialización de sus patentes generará los correspondientes derechos de autor para esta tecnología española.

En Compostilla se trabaja en paralelo con dos tipos bien distintos de calderas para tener contempladas las dos principales maneras de explotar el carbón que se usan en el mundo, y así tener soluciones para todos. Cada hora de trabajo se lleva 4.000 euros de la inversión europea mientras se queman tres toneladas de carbón patrio. La segunda fase consistirá en el desarrollo de los mecanismos apropiados para la compresión y transporte de este gas en condiciones estables hasta el punto de almacenamiento, la tercera fase.

Se trata de un “sistema energético pernicioso”, dice Greenpeace
Este punto crítico es el que más problemas puede llegar a plantear, tanto desde una perspectiva técnica como por la respuesta social que puede provocar. La inyección de CO2 en el subsuelo implica “aprender una lección de la naturaleza”, sostiene Modesto Montoto, director del programa de almacenamiento. Se trata de encontrar terrenos óptimos para reproducir en la roca el mismo escenario que se da en las preciadas bolsas de gases o petróleo. El desarrollo de los procedimientos de inyección de gas en el suelo y de las tecnologías de detección de fugas se están preparando en Hontomín, Burgos.

Según las proyecciones de la Fundación Ciudad de la Energía, la captura y almacenamiento de CO2 será una realidad en algunas explotaciones industriales en 2015. Una apuesta que debe aportar el 20% de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero previstas para la UE en 2050, según la Agencia Internacional de Energía.

Pero se trata de una tecnología que no gusta nada a las organizaciones ecologistas, quienes apuestan por poner todas las fichas en la casilla de las energías limpias. “Es un error que se quite dinero público de la verdadera solución, las renovables, para mantener vivo este sistema energético pernicioso”, dice Aida Vila, de Greenpeace, que critica que al carbón se le subvencione en la extracción y en la quema, y ahora también en este desarrollo. “Lo que hay que hacer es reconvertir el sector, no seguir poniendo parches como el almacenamiento en el subsuelo, que puede tener fugas”, advierte.

www.publico.es

Salvando la Tierra – Tres pasos sencillos para disminuir la emisión de CO2

Una campaña en video de ASTRONOMY RADAR (www.facebook.com/AstronomyRadar) para disminuir las emisiones de dióxido de carbono de origen antropogénico. El video explica de manera breve tres pasos sencillos a seguir para ayudar a disminuir el efecto invernadero. CRÉDITOS: Animaciones de la Tierra usadas en este video hechas por la Agencia Europea del Espacio y distribuidas por ESA / Hubble; bajo una licencia 3.0 tipo Atribución-Unported, de Creative Commons. Música de Fernando TRZ – “I can see”, del álbum “Fernando TRZ Jazzonovas – TRZ Remixes Volume 2”; distribuidas por su autor bajo una licencia 3.0 tipo Atribución, No-Comercial, Compartir-Igual, de Creative Commons.

El bosque protector UPM

http://www.youtube.com/p/2154B98BFDFD4C43?version=3&hl=es_ES&fs=1

La Energia del Futuro Oferta y demanda

http://www.youtube.com/p/E4F6FF6AA273EFBD?version=3&hl=es_ES&fs=1

Una Amenaza Mundial – El Calentamiento Global

http://www.youtube.com/p/621DBE268E270B04?version=3&hl=es_ES&fs=1

Google Science Communication Fellows Workshop
Conveying the Climate Story
Presented by Andy Revkin
June 13, 2011

About the Speaker:
Andy Revkin, Senior Fellow, Pace university & NYTBlogger, Dot Earth
Andy Revkin is the senior fellow for environmental understanding at Pace University’s Academy for Applied Environmental Studies and writes the Dot Earth blog for The New York Times. A prize-winning journalist, online communicator and author, he has spent nearly three decades covering subjects ranging from the assault on the Amazon rain forest to the troubled relationship of climate science and politics.

From1995 through 2009, he covered the environment for The Times as a staff reporter. His quarter century of coverage of global warming has earned most of the major awards for science journalism along with the John Chancellor Award from Columbia University. Revkin has been a pioneer in multimedia communication, blogging and shooting still and video imagery in far-flung places. He has also carried his journalism to a new generation in The North Pole Was Here: Puzzles and Perils at the Top of the World, the first account of Arctic climate change written for the whole family. His other books include The Burning Season and Global Warming: Understanding the Forecast.

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