España pagará 2.500 millones por Kioto


Las emisiones de CO2 cayeron un 7,7% en 2008, debido a las renovables y la crisis

El crecimiento de la energía eólica y la crisis económica, con el desplome del sector cementero y la caída de la demanda energética en la industria y los hogares, provocó que las emisiones de gases de efecto invernadero cayeran en España un 7,7% en 2008 respecto al año anterior, según las cifras enviadas ayer a Bruselas por el Gobierno.

Pese a la mejoría, España sigue siendo uno de los países de la UE que más se aleja de los compromisos firmados en Kioto. El protocolo internacional de reducción de emisiones autoriza una subida del 15% respecto a 1990 en el periodo 2008-2012, pero las chimeneas y los tubos de escape españoles se pasan en la actualidad un 39,8%.

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino también remitió ayer a la Comisión Europea su proyección de emisiones de gases de efecto invernadero a corto plazo. Según estas estimaciones, las emisiones medias anuales españolas rozarían los 390 millones de toneladas en el quinquenio 2008-2012, un 34,45% por encima de lo permitido por Kioto. El Gobierno ha aumentado su optimismo. El último cálculo oficial, incluido en el Plan Nacional de Asignación de noviembre de 2006, estimaba un desfase del 37%.

Si se confirma esta predicción, España tendrá que sacar la chequera para cumplir el protocolo y comprar en los mercados internacionales los derechos para emitir unos 253 millones de toneladas de CO2. Al precio actual, unos 13 euros la tonelada, España tendría que desembolsar casi 3.300 millones de euros para compensar su excesiva contribución al calentamiento global.

Según el Observatorio de la Electricidad de WWF, el precio de la tonelada de CO2 caerá en 2012 y alcanzará el listón de los diez euros. Con esa tarifa, España tendría que pagar unos 2.530 millones de euros. El 55% de esta cantidad saldría de los bolsillos de los ciudadanos, mientras que el 45% restante lo tendrían que aportar las industrias más contaminantes. “Aznar no hizo nada para reducir las emisiones y Zapatero actuó muy tarde, por eso vamos a tener que pagar esta cantidad”, se lamenta Heikki Willstedt, experto en energía de WWF.

Por otro lado:

El césped produce más emisiones de las que captura

El CO2 generado en el mantenimiento de un jardín supera al beneficio ambiental

La hierba no es tan verde. Según un estudio de la Universidad de California (EEUU), publicado en la revista American Geophysical Union, las tareas de mantenimiento que requiere el césped emiten más cantidad de gases de efecto invernadero de las que la hierba almacena, lo que significa que poblar el jardín de césped no es una opción muy ecológica.

Las praderas de hierba se consideran sumideros de carbono. A través de la fotosíntesis, la hierba atrapa dióxido de carbono (CO2) atmosférico, que se integra en los procesos metabólicos. Por la noche, en ausencia de luz solar, la planta respira consumiendo oxígeno y produciendo CO2, como las células animales. Una parte del CO2 se fija en el suelo.

La poda y el segado añaden un consumo energético que acrecienta las emisiones. Por último, uno de los fertilizantes básicos utilizados en parques y jardines contiene nitrógeno, un gas cuyo impacto en el efecto invernadero es 300 veces superior al del CO2.

Los investigadores estadounidenses analizaron las parcelas de césped de cuatro parques de California, tanto ornamentales como deportivos. Los datos obtenidos reflejan que el nivel de combustible fósil necesario para mantener en buen estado el césped ornamental es cuatro veces superior a la cantidad de CO2 que estos parques pueden llegar a fijar.

Campos de fútbol, culpables
El caso de las instalaciones deportivas es aún peor, ya que atrapan aproximadamente la misma cantidad de CO2 que el césped decorativo, pero requieren un mantenimiento mucho mayor.

“Es imposible que estas parcelas puedan incluirse en la red de sumideros de CO2, ya que se usa demasiado combustible en su mantenimiento”, afirma la responsable del proyecto, Amy Townsend-Small.

La científica reconoció a Público que “la solución no es deshacerse de los parques, ya que ofrecen un importante servicio recreativo y cultural”. Sin embargo, manifestó que sería muy importante tratar de “reducir la cantidad de combustible fósil que se utiliza para alimentar los cortacésped y las máquinas para quitar las hojas”.

www.publico.es

El Bosque Artificial

Documental El latido del agua

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