Fracasó la cumbre climática: los países desarrollados no afrontan las consecuencias


CAMBIO CLIMÁTICO

La cumbre sobre cambio climático de Naciones Unidas concluyó ayer con un acuerdo muy limitado, luego de que los delegados apenas “tomaron nota” de una iniciativa impulsada por Estados Unidos, China y otras potencias emergentes que se quedó lejos de las metas originales.

Natures Olive Heffernan awaits the final conclusion of the Copenhagen conference on climate change. Author Tom Friedman, Radiohead frontman Thom Yorke and others give us their take on the UN talks, and we finally get a glimpse of Barack Obama.

“Finalmente sellamos un acuerdo”, expresó el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. “El ‘Acuerdo de Copenhague’ puede no ser todo lo que todos habían esperado, pero esta decisión (…) es un comienzo importante”, dijo.

El acuerdo estuvo al borde de naufragar frente a las objeciones de Bolivia, Cuba, Sudán y Venezuela, por las cuales estuvo a punto de quedar excluido del foro.

Bajo el Protocolo de Kioto de 1997, rechazado por Estados Unidos, 37 países industrializados ya habían emprendido una reducción modesta de las emisiones.

Bajo el nuevo acuerdo no vinculante, esos países, entre ellos Estados Unidos, deben presentar sus metas de reducción de emisiones y los países en desarrollo deben informar de las medidas que tomarán para reducir el calentamiento del planeta.

La conferencia tampoco tomó medidas sobre un asunto que se creía estaba cercano a lograrse: un plan para proteger las selvas tropicales del mundo, vitales para la salud del clima, pagando a unos 40 países pobres la protección de sus selvas.

El acuerdo incluye un método para verificar las reducciones de emisión de dióxido de carbono y otros gases de invernadero por cada país.

La Alba no lo reconocerá

El presidente venezolano, Hugo Chávez, reafirmó ayer en Caracas que los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) no reconocen el acuerdo adoptado en la cumbre de Copenhague porque fue elaborado a última hora por un grupo de países, “a espaldas” de la mayoría de naciones.

Aunque todos los grupos regionales estaban representados en la reunión, algunos países se sintieron excluidos porque el acuerdo fue anunciado incluso antes de que pudieran ver el documento.

http://www.eluniversal.com.mx/

 

La cumbre climática no cumplió en nada la expectativa que había sobre ella y fue un fracaso por responsabilidad de los países desarrollados, que defraudaron la expectativa de la humanidad respecto a afrontar las consecuencias del cambio climático, opinó Taiana al término de la cumbre en CopenhagüeTaiana realizó declaraciones a la prensa argentina luego de encabezar la delegación de nuestro país en la Cumbre de Cambio Climático de la ONU que sesionó en Copenhague y minutos antes de emprender el regreso a Buenos Aires.

Para el jefe de la diplomacia argentina, los países desarrollados mostraron “una vez más su poca disposición a cumplir lo que ya estaba establecido en la Convención sobre Cambio Climático y en el Protocolo de Kyoto, cuando son los responsables históricos del 75% de las emisiones de gases con efecto invernadero”.

La Argentina viene sosteniendo que son los países industrializados los que tienen que hacer los mayores esfuerzos y facilitar el financiamiento para la mitigación de los efectos del calentamiento global y la adaptación a tecnologías limpias.

En su balance, canciller explicó que el acuerdo celebrado a puertas cerradas entre Estados Unidos (primer país contaminante), China (segundo), India y Sudáfrica “apenas desbloqueó uno o dos puntos de acuerdos entre esos países y no colmó las expectativas, por lo cual el plenario reaccionó y quedó la fórmula `toma nota` del documento”, que formalmente significa que lo rebaja como tal.

Finalmente, para Taiana esta Cumbre evidenció dos problemas muy claros: “uno de contenido, ya que estuvo por debajo de las expectativas, con respecto a definiciones concretas sobre porcentajes de reducción de emisiones y fondos para los países pobres” y un segundo error generado por los procedimientos y mecanismos del encuentro: “No fue un ejercicio ni de participación, ni de democracia, ni de transparencia” aseveró.

“El intento de debilitar el Protocolo de Kyoto en cuanto a la definición de metas de reducción de gases contaminantes muestra la dificultad que van a afrontar las futuras reuniones” internacionales, evaluó el canciller.

Un aspecto importante que destacó Taiana fue que “los países industrializados no lograron hacerles cumplir el papel que querían a las naciones pobres o en desarrollo, que consistía en devaluar Kyoto, establecer compromisos obligatorios para los países emergentes e imponer convenios para arancelarios”.

El canciller concluyó su análisis al afirmar que los países desarrollados “no pudieron subordinar a todo el mundo e imponer su estrategia de contener a los países en desarrollo para que no les resulten competitivos” con su economía.

Por la mañana, en declaraciones radiales al término de las negociaciones previas a la emisión del documento final de Cambio Climático en Copenhagüe, el secretario de Medio Ambiente, Homero Bibiloni, había aclarado que la declaración final sólo toma nota de un principio de acuerdo mínimo entre un grupo de 25 países y que se vienen tiempos difíciles con la etapa de implementación de dicha propuesta.

Bibiloni explicó el alcance de la declaración final
Homero Bibiloni se lamentó de los dos años que se perdieron al no haberse empezado a poner en práctica el acuerdo base de Bali y que por ello no se verán mejoras ambientales ni en la calidad de vida de la gente, que va a sufrir las consecuencias de una falta de acuerdo entre los países desarrollados en función de saldar su deuda ambiental.

En declaraciones efectuadas al finalizar las negociaciones, y sin haber ido a dormir, ecordó que tal como había adelantado el canciller Taiana, “en realidad se discuten cosas mucho más globales que un hecho ambiental como el cambio climático, porque están en juego políticas económicas mundiales y los intereses que están en juego son muy fuertes, porque es la puja entre los desarrollados y los no desarrollados sobre la deuda ambiental y de los nuevos modelos que tienen que ver con el crecimiento a futuro de países como el nuestro, en tanto las transferencias tecnológicas pueden volver a generar dependencia y hay que defender la transición justa en materia de empleo”.

Señaló que los países desarrollados ya tienen un nivel bastante más avanzado de solución de sus problemas tecnológicos que los subdesarrollados: “crecieron, emitieron y contaminaron mientras nosotros no, por lo que planteamos que las tecnologías que en algún momento llegarán por estas tierras no deberán generar desempleo, y que además los empleos que generen los nuevos procesos de transferencia de tecnología sean decentes y de calidad, para no generar mano de obra esclava”.

Sobre la participación de Estados Unidos, subrayó que la secretaria de Estado había hecho una presentación previa a la llegada del presidente, que comprometió fondos pero se da la paradoja de que no han estado en el protocolo de Kyoto, o sea “no tienen obligaciones directas y sus contribuciones son voluntarias, lo cual crea un problema, en cuanto a que es una de las potencias que más gases de efecto invernadero produce y menos compromisos asume”.

Desestimó como propuesta concreta la apelación que hiciera Evo Morales en su discurso, al llamado a un plebiscito mundial, ya que no tuvo ninguna implementación posterior.

Explicó el acuerdo firmado por 25 países, entre ellos España, Francia, Brasil, India, Sudán, diciendo que “en todas las convenciones se desarrollan negociaciones de grupos de países. Así como está en G77, Africa, la Unión Europea, Japón, Canadá, EE.UU., Nueva Zelanda. Acá hubo un grupo que se puso a negociar una propuesta de acuerdo que entró a plenario y la resolución que adoptó la Convención es que se tomó nota de que hubo un principio de acuerdo signado entre 25 países”.

Bibiloni insistió en que veníamos planteando con el G77 que el debate era insuficiente, que había que revisar el aumento de la temperatura, los niveles de mitigación de los desarrollados. Pero admitió quela negociación es muy difícil: incluye la ronda de Doha, la Organización Mundial del Comercio y se están definiendo culturas de consumo y matrices y modelos de producción, sobre la base de su impacto sobre el clima.

El control a los que reciban dinero se hará mediante el monitoreo, revisión y control, lo cual aparece en el documento como un hecho para apuntar actividades con la mitigación, porque “todo aquello que sea voluntario, con presupuesto nacional, no tiene ningún tipo de auditoría, sino que cada país lo comunica a través de sus presupuestos anuales, que es una herramienta de planificación, o a través de los programas específicos o de las comunicaciones nacionales en materia de cambio climático”.

http://corrientes.derf.com.ar/

Sábado 10 de octubre de 2009/ Redacción: Félix Arnaldo/ Edición: Pablo Ifantidis/ Visión Siete Internacional/ El 1º de octubre, la céntrica plaza de Tiananmen, en Pekín, fue el escenario de la mayor demostración de poderío tecnológico-militar de China. Durante la celebración del 60 aniversario de la revolución, no llovió.

Este sería sólo un dato menor si no fuera que se volvieron a poner en práctica las técnicas de manipulación del clima.

En los Juegos Olímpicos de agosto del año pasado, se utilizaron aviones y artillería terrestre que dispararon cohetes con productos químicos para dispersar las nubes.

Según el jefe del Buró de Meteorología, Guo Hun, la experiencia demuestra que el sistema funciona a nivel local, pero que no controla las grandes tendencias climáticas.

El China Daily informó que el operativo fue muy parecido al implementado en los Juegos, cuando se lanzaron 1.104 cohetes con 2.800 kilos de diatomita desde treinta aviones en la frontera con Mongolia y desde 21 puestos de las afueras de Pekín.

La diatomita es un mineral que puede absorber el vapor de las nubes, disipando de esta manera la probabilidad de precipitaciones. Diversos grupos ecologistas rechazaron el método por antinatural y porque colabora con la desertización que sufren vastas regiones de Mongolia.

Los defensores del proyecto sostienen que no elimina los fenómenos naturales, sino que los retrasa o adelanta, que sólo funciona cuando las nubes no son demasiado espesas y que por lo tanto el éxito no está siempre asegurado.

Además de la nueva diatomita, los chinos experimentaron con yoduro de plata, que aumenta la condensación de las nubes y genera lluvia, y con hielo seco y nitrógeno líquido.

La Administración Meteorológica reveló que, desde 1995 hasta el 2003, se realizaron más de cuatro mil doscientos vuelos.

La agencia oficial Xinhua informó que se puede provocar lluvias artificiales en un tercio del territorio chino. El arsenal para sembrar o disipar nubes incluye 6.781 baterías de artillería y 4.110 lanzacohetes.

Sin embargo, muchos científicos niegan la efectividad de estos operativos y sostienen que no hay ninguna prueba científica irrefutable del éxito real en la formación o disipación de nubes.

Según un artículo del periódico Usa Today, funcionarios chinos afirmaron que los avances en este campo son tan secretos como los adelantos en el terreno nuclear lo son en los Estados Unidos.

Si bien no alcanza controlar la lluvia para controlar el clima, es evidente que el ecosistema, al modificarse artificialmente, provoca consecuencias impredecibles. Hacer llover o evitar las precipitaciones en un lugar ocasiona la falta de lluvias o tempestades en otro punto del planeta.

El alcance y la escala de los efectos del cambio de clima provocan pobreza y en el futuro el colapso de estados enteros, con consecuencias sin precedentes para la estabilidad política y social. Esta es una de las conclusiones del informe 2009 State of the future, producido por el Millenniun Project y publicado por The Independent.

En el mismo estudio se asegura que los países desarrollados deberían hacer un esfuerzo como el que llevó el hombre a la luna para evitar la tragedia del presente y un futuro desolador.

Unos 25 millones de niños padecerán hambre en un plazo de cuatro décadas por la escasez de alimentos que causará el aumento de las temperaturas, según un estudio del Instituto Internacional de Política Alimentaria dado a conocer en la reunión de cambio climático de la ONU que se celebró hasta ayer en Bangkok.

El 75 por ciento de los pobres de todo el mundo reside en las áreas rurales, las más vulnerables a las alteraciones climáticas. Para el año 2025 podría haber tres mil millones de personas sin agua potable si continúan las condiciones actuales. El aumento de las urbanizaciones y la concentración de la producción ganadera provocarían nuevas pandemias.

En el ámbito científico la pregunta es: ¿Se puede manipular el clima de manera predecible y sin consecuencias? La mayoría de los especialistas sostienen que no.

Los 4.000 delegados de 179 países que participaron hasta ayer en la conferencia del Clima, en Bangkok, elaboraron un informe que será la base de la reunión de noviembre próximo en Barcelona, donde se cerrará la Agenda de la Cumbre de Cambio Climático de diciembre en Copenhague.

Si algo quedó claro luego de las deliberaciones, es que no se trata sólo de un tema ambiental. Según alertó el propio Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, el cambio climático es el problema geopolítico y económico del siglo XXI.

© Noticiero Visión Siete/ TV Pública/ Argentina

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