Un fondo mundial para la Amazonia


Brasil propone un sistema internacional para salvar la mayor selva tropical del planeta

¿Una Amazonia internacional? ¿Un esfuerzo global por preservar el pulmón del Planeta? ¿Fondos de todos los continentes para conservar en pie la mayor selva tropical del mundo? La respuesta, conjugada en plural, tiene un nombre: Fondo Amazonia. Y la iniciativa llega, ni más ni menos, del país más receloso ante la intervención internacional pro Amazonia: Brasil.

El país suramericano se ha dado cuenta de que para evitar la devastación de la Amazonia necesita ayuda. Del sector privado y del resto del mundo. Por eso, el plan estrella del nuevo ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, el Fondo Amazonia, es la principal baza brasileña en la cumbre de Poznan, que se celebra en Polonia hasta el próximo viernes. La consigna está clara: el mundo tiene que pagar para que la Amazonia siga en pie.

El Fondo Amazonia, lanzado internamente en Brasil en agosto, ha adoptado en los últimos meses un sorprendente giro internacional. Noruega ha sido el primer país en romper el fuego amazónico: está dispuesto a donar 775.190 millones de euros en 2009. Y esta primera aportación no sería más que el principio. El Gobierno brasileño calcula
que hasta 2021 puede recaudar del resto del mundo 16.279 millones de euros para salvar la Amazonia.

La apuesta está clara. Y el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha iniciado ya su ronda de contactos para recaudar fondos para su programa amazónico. “Ya estamos conversando con Corea, Japón y Suecia, que están interesados. No hay arrepentimiento por parte de estos países a pesar de la crisis”, aseguró el propio ministro Carlos Minc, hace unas semanas, en el Tercer Fórum Internacional de Medio Ambiente Brasil-Japón, celebrado en Río de Janeiro. Además de los países mencionados, según el propio Minc, otros dos países europeos, Alemania y Suiza, podrían unirse ipso facto al primer año de Fondo Amazonia.

El megacheque internacional ambientalista sería gestionado por la institución pública Banco Nacional de Desenvolvimento Económico e Social (BNDES). Además de las aportaciones internacionales que se reciban, el fondo contará con donaciones de empresas privadas. Brasil tiene dos
confirmadas, aunque las mantiene en secreto.

Contra las compensaciones

Lo dejó claro el pasado jueves en Poznan: no tiene sentido contaminar y limpiar imagen y emisiones comprando créditos amazónicos. “Brasil siempre estuvo en contra de la compensación en la área forestal”, afirmó en Poznan Sérgio Serra, embajador brasileño para el cambio climático. La estrategia de Lula será arrancar compromisos (y donaciones internacionales) en Polonia, más allá de operaciones de maquillaje ambiental limpia-emisiones.

En esta dirección, Perú llega a Polonia con un ambicioso plan de deforestación cero. Y con un fondo comodín bajo la manga muy similar al de su vecino amazónico. El Gobierno peruano calcula que en sólo diez años, con la ayuda monetaria de gobiernos occidentales, la deforestación de la Amazonia en su territorio desaparecería. Apenas harían falta, según el gobierno peruano, un total de 19,37 millo-nes de euros anuales para frenar la debacle amazónica en su territorio.

Responsabilidad común

“No somos un país pobre que va a la conferencia de Poznan a mendigar”, declaró a la BBC el ministro de Medio Ambiente de Perú, Antonio Brack. Simplemente, Perú, como Brasil, solicitan una corresponsalidad compartida. ¿Por qué tienen que pagar el pato ambientalista los más pobres cuando lo que está en riesgo es el calentamiento global del Planeta? Carlos Minc, en una entrevista concecida a un medio brasileño, tiene clara la estrategia para convencer a sus primos
ricos a la hora de contribuir en el Fondo Amazonia: “Pretendemos no sólo para Pozdam sino para Copenhague el año que viene, decirles: amigos, esto es el pago por la emisión evitada, por la deforestación evitada”.

Sin embargo, la contradicción brasileña –quiere un fondo internacional pero no dejar limpiar emisiones a cambio de aportaciones– deja el futuro amazónico en el aire. La última vuelta de tuerca de la posición brasileña (negarse a esta compensación de emisiones de CO2) ha dejado frías a otras naciones con amplias extensiones de selvas tropicales. Países como Indonesia, México e India, que acuden al supermercado de Pozdan para conseguir fondos internacionales para sus planes ambientales, apoyarían cualquier paquete global que ayudase a mantener sus selvas en pie. De hecho, el mecanismo para recibir ingresos internacionales a cambio de preservar bosques es un viejo anhelo de Costa Rica, que desde mediados de los años noventa propuso a la comunidad internacional un mecanismo internacional parecido al reciente Fondo Amazonia de Brasil.

Críticas ambientalistas

El Gobierno Lula no ha tardado en recibir un alud de críticas. La principal es que el dinero no sea patrimonio exclusivo del Gobierno, sino de los habitantes del territorio de la Amazonia. “El fondo tiene que alcanzar a agricultores y pequenas poblaciones locales que mantengan la selva en pie”, en palabras de Adriana Ramos, del Instituto Socioambiental (ISA). Sergio Leitão, director de políticas públicas de Greenpeace Brasil, critica la apuesta internacional del Gobierno Lula: “La deforestación debería ser siempre cero. Además, Brasil tiene recursos suficientes para controlar la debastación de la Amazonia”, señala el ecologista…sigue

Fuente adn.es

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