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Miden el impacto medioambiental del accidente nuclear de Chernóbil en el mar Báltico


Un estudio analiza los niveles de distintos isótopos radioactivos en la zona del mar Báltico, estudiando sus concentraciones en algas antes y después del accidente de Chernóbil, ocurrido el 26 de abril de 1986. Los resultados revelan que los niveles de 129I en las algas no son mucho mayores que los existentes en años previos al accidente nuclear.

LicenciaAtribuciónNo comercial Algunos derechos reservados por Wolfhowl

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Científicos del Centro Nacional de Aceleradores (Universidad de Sevilla-Junta de Andalucía-CSIC) han realizado un estudio comparativo de los niveles de distintos isótopos radioactivos en la zona del mar Báltico, analizando sus concentraciones en algas antes y después del accidente de Chernóbil.

Los autores han revisado las algas, ya que son un buen bioindicador para monitorizar la contaminación radioactiva del mar al tener la capacidad de acumular distintos elementos presentes en el agua. Por esta razón, se han estudiado algas muestreadas en 1982 y 1986 (después del accidente de Chernóbil) en distintos puntos de la costa de Suecia, obteniendo así una distribución tanto espacial como temporal de la concentración de 129I.

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Oceano, Clima y Tectónica de placas


GLACIACIONES, CAMBIOS CLIMÁTICOS Y EVIDENCIAS DE LOS MISMOS EN LA HISTORIA DE LA TIERRA

El clima es un promedio, a una escala de tiempo dada, del tiempo atmosférico. Los distintos tipos climáticos y su localización en la superficie terrestre obedecen a ciertos factores, siendo los principales, la latitud geográfica, la altitud, la distancia al mar, la orientación del relieve terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y umbría) y a la dirección de los vientos (vertientes de Sotavento y barlovento) y por último, las corrientes marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen cambios en los principales elementos constituyentes del clima que también son cinco: temperatura atmosférica, presión atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.

Pero existen fluctuaciones considerables en estos elementos a lo largo del tiempo, tanto mayores cuanto mayor sea el período de tiempo considerado. Estas fluctuaciones ocurren tanto en el tiempo como en el espacio. Las fluctuaciones en el tiempo son muy fáciles de comprobar: puede presentarse un año con un verano frío (por ejemplo, el sector del turismo llegó a tener fuertes pérdidas hace unos años en las playas españolas debido a las bajas temperaturas registradas y al consiguiente descenso del número de visitantes, y el invierno del 2009 al 2010 ha sido mucho más frío de lo normal, no solo en España, sino en toda Europa). También las fluctuaciones espaciales son aún más frecuentes y comprobables: los efectos de lluvias muy intensas en la zona intertropical del hemisferio sur en América (inundaciones en el Perú y en el sur del Brasil) se presentaron de manera paralela a lluvias muy escasas en la zona intertropical del Norte de América del Sur (especialmente en Venezuela y otras áreas vecinas).

Un cambio en la emisión de radiaciones solares, en la composición de la atmósfera, en la disposición de los continentes, en las corrientes marinas o en la órbita de la Tierra puede modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico, alterando así profundamente el clima cuando se trata de procesos de larga duración.

Animación del mapa mundial de la temperatura media mensual del aire de la superficie.
Estas influencias se pueden clasificar en externas e internas a la Tierra. Las externas también reciben el nombre de forzamientos dado que normalmente actúan de manera sistemática sobre el clima, aunque también las hay aleatorias como es el caso de los impactos de meteoritos (astroblemas). La influencia humana sobre el clima en muchos casos se considera forzamiento externo ya que su influencia es más sistemática que caótica pero también es cierto que el Homo sapiens pertenece a la propia biosfera terrestre pudiéndose considerar también como forzamientos internos según el criterio que se use. En las causas internas se encuentran una mayoría de factores no sistemáticos o caóticos. Es en este grupo donde se encuentran los factores amplificadores y moderadores que actúan en respuesta a los cambios introduciendo una variable más al problema ya que no solo hay que tener en cuenta los factores que actúan sino también las respuestas que dichas modificaciones pueden conllevar. Por todo eso al clima se le considera un sistema complejo. Según qué tipo de factores dominen la variación del clima será sistemática o caótica. En esto depende mucho la escala de tiempo en la que se observe la variación ya que pueden quedar patrones regulares de baja frecuencia ocultos en variaciones caóticas de alta frecuencia y viceversa. Puede darse el caso de que algunas variaciones caóticas del clima no lo sean en realidad y que sean catalogadas como tales por un desconocimiento de las verdaderas razones causales de las mismas.
1 Causas de los cambios climáticos
1.1 Influencias externas
1.1.1 Variaciones solares
1.1.2 Variaciones orbitales
1.1.3 Impactos de meteoritos
1.2 Influencias internas
1.2.1 La deriva continental
1.2.2 La composición atmosférica
1.2.3 Las corrientes oceánicas
1.2.4 El campo magnético terrestre
1.2.5 Los efectos antropogénicos
1.2.6 Retroalimentaciones y factores moderadores
1.3 Incertidumbre de predicción
2 Cambios climáticos en el pasado
2.1 La paradoja del Sol débil
2.2 El efecto invernadero en el pasado
2.3 El CO2 como regulador del clima
2.4 Aparece la vida en la Tierra
3 Máximo Jurásico
3.1 Las glaciaciones del Pleistoceno
3.2 El mínimo de Maunder
4 El cambio climático actual
4.1 Combustibles fósiles y calentamiento global
4.2 Planteamiento de futuro
4.3 Agricultura
5 Clima de planetas vecinos
6 Materia multidisciplinar
7 Océanos
7.1 El aumento de la temperatura
7.2 Sumideros de carbono y acidificación
7.3 El cierre de la circulación térmica

Una glaciación, o edad de hielo, es un periodo de larga duración en el cual baja la temperatura global del clima de la Tierra, dando como resultado una expansión del hielo continental de los casquetes polares y los glaciares.
¿Qué causa el comienzo de las condiciones glaciares? Dos glaciaciones han sido especialmente dramáticas en la historia de la Tierra: la Tierra Bola de Nieve, que se inició a finales del Proterozoico, hace aproximadamente unos 700 millones de años, y la glaciación wisconsiense o de Würm, acaecida a finales del Pleistoceno. Otra edad glacial de especial impacto en la historia reciente fue la Pequeña Edad de Hielo, que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX.

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Empresa española fabrica paneles solares basados en tecnología del CERN para el aeropuerto de Ginebra


La empresa SRB Energy entregó hoy en el Aeropuerto Internacional de Ginebra el primero de los paneles solares que formará uno de los mayores sistemas de energía solar de Suiza. Cuando esté finalizado, constará de unos 300 paneles solares térmicos de alta temperatura que cubrirán una superficie de 1.200 metros cuadrados en el techo del edificio de la terminal principal del aeropuerto. Los paneles, que se utilizarán para climatizar los edificios en invierno y verano, están basados en tecnología de vacío desarrollada en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) para aceleradores de partículas. Están fabricados por la empresa SRB Energy, una compañía de base tecnológica formada por la española Grupo Segura con base en Almussafes (Valencia).

“Estamos encantados de que el Aeropuerto Internacional de Ginebra haya optado por esta tecnología”, declara Cristoforo Benvenuti, inventor de los paneles, que ha trabajado en tecnología de vacío en el CERN desde los años 70. “Los paneles proceden de tecnologías de vacío que fueron desarrolladas con propósitos de investigación en física de partículas, y es muy gratificante verlos usados para conseguir energías renovables”.

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Gran Cañón: Río en riesgo – Grand Canyon Adventure: River at Risk


La película producida con motivo del Día Internacional del Agua, fue realizada por el abogado mundial de los niños, Robert F. Kennedy Jr.; y el autor, antropólogo e historiador Wayne Davis, ambos acompañados por sus respectivas hijas, Kick Kennedy y Lara Davis.

En su travesía, el equipo de ambientalistas es conducido por Shana Watahomigie, miembro de la tribu Havasupai, quien es la primera nativa que se convirtió en guía del Parque Nacional Ranger.

Para Shana y los nativos Havasupai, el río Colorado es más que un cuerpo de agua, es decir, un recurso natural, que lamentablemente debido al calentamiento global, se ha ido consumiendo.

Según estimaciones de la Naciones Unidas, cada año se pierde el 40 por ciento de agua limpia que surge de los manantiales del planeta, por lo que, de seguir así, para el 2025, dos de cada tres personas en el mundo sufrirán carencias, a menos que se tomen medidas drásticas.

El Gran Cañon se fue formando durante millones de años por el cauce del río Colorado, en el norte de Arizona, en los Estados Unidos, comenzando en lo alto de las Montañas Rocosas y corriendo a lo largo de dos mil 200 Kilómetros.

En la entrada del Gran Cañón, el río Colorado forma el Lago Powell y cada miles de millones de litros de agua de este río se evaporan bajo el sol del desierto.

La presa del Cañón Glen genera electricidad limpia y barata, pero cuando se construyó en los 60 se perjudicó el río.

Además de esta situación, en el suroeste de los Estados Unidos, la lluvia ha disminuido durante el último siglo, por lo que los expertos, han calculado que la sequía empeorará los siguientes 100 años.

La cinta la dirigió Greg MacGillibray, quien es uno de los productores mundialmente aclamados por sus películas de gran formato; la música es de la banda Dave Mathew.

Energía biofotovoltaica a base de musgo


Científicos de la Universidad de Cambridge muestran en un festival un prototipo de mesa biofotovoltaica para así indicar el potencial de las pilas de combustible biológicas.

El resultado que pasamos a relatar no trata de un gran descubrimiento, ni siquiera es importante o útil. Quizás, eso sí, es interesante. Simplemente tiene como protagonista a los musgos, que son unos seres que al que esto escribe le caen bien.
Algunos jardineros tienen antipatía al musgo porque invade el césped en regiones que son lluviosas. No saben que lo mejor es no luchar contra él, sino cambiar el Ph del suelo para así fomentar su crecimiento en detrimento de la hierba. De este modo no sólo tendrán una verde increíble en sus praderas, sino que no necesitarán segarlo ni gastar combustible en ello. A estos jardineros también les interesaría saber que con estas simpáticas plantas incluso se pueden fabricar pilas que produzcan electricidad que permita iluminar una mesa de jardín por la noche. Así lo han mostrado unos investigadores de la Universidad de Cambridge en el Festival de Diseño de Londres. Las pilas de combustibles que han diseñado producen electricidad a partir de musgos vivos de manera renovable. A esta técnica la han denominado biofotovoltaica, ya que usa la fotosíntesis natural para producir electricidad.
El desarrollo de este tipo de tecnología está todavía en sus estadios de desarrollo y acaba de empezar, así que no hay que esperar una aplicación inmediata que remedie nuestros problemas de dependencia energética de los combustibles fósiles. Pero ya tiene el potencial de alimentar pequeños dispositivos electrónicos como un reloj. Además, el bajo coste de este tipo de tecnología haría que en los próximos diez años fuera competitiva respecto a otras fuentes de energía alternativa, como los biocombustibles.
Lo bonito de la energía biofotovoltaica es que tiene la habilidad de aprovechar un proceso natural que ocurren a nuestro alrededor constantemente como el de la fotosíntesis. Las plantas usan la energía del sol, agua y dióxido de carbono para producir sustancias orgánicas.
Cuando el musgo produce la fotosíntesis libera algunos productos orgánicos al suelo, en el que habitan bacterias simbióticas. Las bacterias descomponen estos productos orgánicos que utilizan para sobrevivir y liberan subproductos entre los que se incluyen electrones (algo común en casi toda reacción química). El sistema diseñado por los expertos de la Universidad de Cambridge captura esos electrones para así producir electricidad.

No hace falta decir que el rendimiento de todo el proceso es muy bajo, pero el optimismo de alguno de estos investigadores es digno de mención. “La mesa de musgo nos proporciona una visión de futuro. Sugiere un mundo en el que objetos híbridos sintético-orgánicos y autosostenibles nos rodeen y nos proporcionen nuestras necesidades diarias de una manera limpia y medioambientalmente amigable”, dice por ejemplo Alex Driver.
Quizás, mirando a un futuro sean posibles aplicaciones de esta tecnología que incluyan paneles solares, centrales eléctricas y generadores. De momento esta sólo en una etapa conceptual, pero se imaginan este tipo de soluciones para problemas apremiantes a lo largo de todo el mundo, incluyendo las necesidades crecientes de energía y agua dulce en comunidades vulnerables.
Un sistema modular de paneles biofotovoltaicos podría ser montado en el tejado de edificios para que aportara parte de sus requerimientos energéticos. Una central biofotovoltaica podría consistir en un sistema flotante cerca de la costa con algas que generase energía para la comunidad local. Un generador biofotovoltaico podría consistir en colectores solares con algas montados en boyas ancladas en alta mar para generar electricidad y agua desalinizada como subproducto.
Este equipo de investigadores de Cambridge pone de relieve que la tecnología está en sus primeras etapas de desarrollo y que se necesitará mucho tiempo hasta que esta tecnología se pueda comercializar. La mesa de musgo presentada en el festival demuestra, según ellos, el modo en el que los diseñadores pueden jugar un papel valioso en los estadios tempranos de investigación científica al identificar el potencial comercial de un futuro producto.
Así que se acabó el reloj que funciona con una patata o un limón, mejor un reloj de musgo. Quizás alguna empresa ya está pesando en comercializarlo, o “regalarlo” con el cacao para preparar el desayuno de los niños.
Otra lección de que podemos aprender es que para conseguir fondos de investigación, en estos tiempos tan críticos económicamente, vale incluso un festival de diseño.

Fuente http://neofronteras.com/?p=3614

Fuentes y referencias:
Nota de prensa.

Cambio global


Cambio global I: el reto es actuar.
Programa de televisión.
Fecha de emisión: 20-05-2011
Duración: 24′ 23”
“El reto es actuar” es el primer capítulo de una serie de 5 programas, que pretende abordar los resultados del Informe sobre Cambio Global España 2020-2050, puesto en marcha por el Centro de Estudios e Información Ambiental, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid y con docentes de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.
Con el objetivo de hacer frente a este cambio de ciclo histórico que está viviendo el planeta, y de los escenarios tendenciales hacia los que nos dirigimos, los expertos que han trabajado en la elaboración de este informe, pretenden definir vías de acción decisivas para afrontar fenómenos irreversibles, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, y el agotamiento de recursos.

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A la búsqueda de energías más duraderas


La Universitat Jaume I y la Universitat de València participan en un consorcio europeo que está desarrollando nuevos nanomateriales aplicados al ámbito de la energía.

Diecisiete socios de ocho países europeos trabajan en Orion (Ordered inorganic-organic hybrids using ionic liquids for emerging applications), financiado por el Séptimo Programa Marco de la UE. Coordinado por CIDETEC (Centro de Tecnologías Electroquímicas) del País Vasco, el proyecto persigue estudiar posibles combinaciones de materiales orgánicos e inorgánicos destinados a ofrecer mejores paneles solares fotovoltaicos y pilas que almacenen energía de manera más eficiente.

Según el investigador principal del equipo de la UJI, el catedrático de Física Aplicada Germà García Belmonte, los materiales orgánicos e inorgánicos por separado presentan importantes limitaciones. “Por ejemplo, los materiales inorgánicos como los óxidos son muy robustos pero su procesamiento es complicado. En cambio, los orgánicos como los plásticos resultan más maleables con lo cual trabajar con ellos es más sencillo pero plantean el problema de su alta reactividad en el ambiente, es decir, se degradan con facilidad”, explica el investigador.

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