BP confía en una nueva campana como mejor opción para taponar el derrame
Una cadena de negligencias y un equipamiento deficiente están entre las causas del desastre humano y ecológico causado por la plataforma Deepwater Horizon, según las investigaciones del Comité de Energía y Comercio del Congreso de los Estados Unidos, que esta semana ha interrogado a varios ejecutivos de las cuatro compañías implicadas: BP, Transocean, Halliburton y Cameron International.
De acuerdo con sus declaraciones, 22 horas antes de la explosión del 20 de abril, los trabajadores estaban intentando estabilizar un pozo de exploración. Halliburton había terminado de inyectar cemento en el pozo para rellenar los huecos alrededor de la perforación e impedir escapes de gas o de petróleo. El primer problema surgió en la madrugada, cuando dos pruebas de presión en el pozo indicaron que podía existir una filtración. Los trabajadores de la plataforma debatieron sobre si continuar con el trabajo o suspenderlo. Decidieron seguir adelante.
La siguiente tarea fue retirar el fluido pesado que se usa para perforar los pozos y sustituirlo con agua del mar, mucho más ligera. De esa forma, la protección contra una hipotética explosión se hizo más débil. Al terminar la sustitución, el gas empezó a surgir por el pozo de forma incontrolada. Los trabajadores intentaron activar las válvulas hidráulicas de prevención, “el mecanismo a prueba de fallos en caso de accidente”, dijo al Comité del Congreso Lamar McKay, presidente de BP America.