La NASA confirma una tendencia de calentamiento climático a largo plazo


Científicos de la NASA afirman que 2012 fue el noveno año más caluroso, desde 1880, lo cual continúa la tendencia de aumento de temperaturas globales a largo plazo. Con excepción de 1998, los nueve años más calurosos en este registro, el cual abarca los últimos 132 años, ocurrieron desde 2000, siendo 2010 y 2005 los años más calurosos.

El Instituto Goddard para Estudios Espaciales (Goddard Institute for Space Studies o GISS, por su acrónimo en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Nueva York y encargado de monitorizar las temperaturas superficiales globales de manera continua, publicó el pasado martes un análisis actualizado que compara las temperaturas alrededor del mundo en 2012 con el promedio de temperaturas globales que se registró alrededor de mediados del siglo XX. La comparación muestra que la Tierra continúa experimentando temperaturas más cálidas que las que se registraron hace varias décadas.

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Este mapa codificado por colores muestra la evolución de anomalías en las temperaturas superficiales globales desde 1880 hasta 2012. El último cuadro representa las anomalías en las temperaturas globales promediadas desde 2008 hasta 2012.

La temperatura promedio en el año 2012 fue de alrededor de 14,6 grados Celsius (58,3 grados Fahrenheit), lo cual es 0,6 °C (1,0 °F) más caliente que la referencia que corresponde a mediados del siglo XX. Según el nuevo análisis, la temperatura global promedio ha aumentado 0,8 °C (1,4 °F) desde el año 1880.

 

Los científicos hacen hincapié en que los patrones climáticos siempre causarán fluctuaciones en la temperatura promedio de un año a otro, pero el constante incremento en los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra asegura un aumento a largo plazo en las temperaturas globales. No será cada año necesariamente más caluroso que el anterior pero, dado el patrón actual del incremento en los gases de efecto invernadero, los científicos esperan que cada década sucesiva sea más calurosa que la anterior.

“Tener un año más de datos no es en sí significativo”, dice Gabin Schmidt, quien es un climatólogo del GISS. “Lo que importa es que esta década es más calurosa que la anterior y esa fue, a su vez, más calurosa que la que le precedió. El planeta se está calentando. La razón por la cual se está calentando es porque estamos inyectando en la atmósfera cantidades de dióxido de carbono cada vez mayores”.

El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero que atrapa el calor y también es uno de los principales agentes que controlan el clima en la Tierra. Aunque se produce naturalmente, también es emitido cuando se queman combustibles fósiles con el fin de producir energía. Debido a las crecientes emisiones causadas por el hombre, los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra han estado continuamente en aumento durante varias décadas.

El nivel de dióxido de carbono en la atmósfera era de 285 partes por millón, en 1880, el año en que se inició el registro de temperatura del GISS. Para 1960, la concentración de dióxido de carbono atmosférico, medida por el Observatorio Mauna Loa de la NOAA (National Oceanographic and Atmospheric Administration o Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica, en idioma español), era de 315 partes por millón. En la actualidad, esas mediciones superan las 390 partes por millón.

Mientras que el planeta experimentaba temperaturas relativamente más cálidas en 2012, el sector continental de Estados Unidos soportó el año más caluroso, por mucho, del cual se tenga registro, según indica la NOAA. Dicha entidad es el organismo que se ocupa oficialmente de los registros climáticos de Estados Unidos.

 

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Los conjuntos de datos recolectados por la NASA y por la NOAA proporcionan confirmaciones independientes de la reciente tendencia de calentamiento. [Más datos]

“Las temperaturas registradas en Estados Unidos durante el verano de 2012 son un ejemplo de una nueva tendencia de extremos estacionales anormales que son más calurosos que las temperaturas estacionales más altas registradas a mediados del siglo XX”, dice el director del GISS, James E. Hansen. “Los dados del clima están ahora cargados. Algunas estaciones seguirán siendo más frías que el promedio a largo plazo, pero las personas perceptivas deberían darse cuenta de que la frecuencia de extremos inusualmente calurosos está aumentando. Son los extremos los que tienen el impacto más grande sobre las personas y otras formas de vida en el planeta”.

El análisis de las temperaturas producido por el GISS se realiza tomando como base los datos climáticos proporcionados por más de 1.000 estaciones meteorológicas alrededor del mundo así como por observaciones satelitales de las temperaturas superficiales de los océanos y por mediciones realizadas por estaciones de investigación ubicadas en la Antártida. Un programa que se encuentra disponible públicamente se usa entonces para calcular la diferencia entre las temperaturas superficiales de un mes específico y el promedio de temperatura en ese mismo sitio en el período desde 1951 hasta 1980. Este período, el cual abarca tres décadas, se utiliza como punto de referencia para el análisis. El último año que experimentó temperaturas más frías que el promedio desde 1951 hasta 1980 fue 1976.

El registro de temperatura del GISS es uno de varios análisis de temperaturas globales, junto con aquellos producidos por la Oficina Met del Centro Hadley, en el Reino Unido, y por el Centro Nacional de Datos Climáticos, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, en Asheville, Carolina del Norte. Aunque estos tres registros primarios emplean métodos levemente diferentes, sus tendencias muestran, en términos generales, una estrecha concordancia.

http://ciencia.nasa.gov

Créditos y Contactos
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Traducción al Español: Juan C. Toledo Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti Formato: Juan C. Toledo

Más información (en inglés)

Análisis GISTEMP del Instituto Goddard para Estudios Espaciales

Resumen científico de la NASA sobre el análisis 2012 de temperaturas (pdf)

Análisis de la NOAA sobre el estado del clima: 2012

Diapositivas de la teleconferencia de prensa del 15 de enero (pdf)

Descargar contenido multimedia relacionado, en formatos HD, conveniente para la difusión

Este texto ha sido dado a conocer como la publicación No. 13–021 de la oficina central de la NASA.

El hielo marino de la Antártida se expande mientras que el del Ártico se reduce


Una investigación revela nuevas conclusiones sobre este efecto paradójico provocado por el calentamiento global de los oceános

El calentamiento del océano puede ser un importante motor de la expansión del hielo marino en la Antártida, según se destaca en un estudio llevado a cabo por científicos del Real Instituto meteorológico de los Países Bajos.

Este trabajo, publicado en «Nature Geoscience», señala que, mientras que el hielo marino en el Polo Norte se ha reducido sustancialmente en las últimas tres décadas, en el Polo Sur ha crecido en extensión, sin que los expertos hayan encontrado motivos para ello.

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Sólo diez años para salvar el coral


La tolerancia al calentamiento global del coral parece haberse sobrestimado. Sólo quedan 10 años para salvar los arrecifes de coral, que son los ecosistemas más ricos de los océanos.

 

Según un nuevo estudio realizado por un equipo internacional, los arrecifes de coral se enfrentarán a desafíos severos incluso si el calentamiento global se limita a sólo 2 grados centígrados, un nivel que se consideraba seguro para muchos sistemas naturales y para el ser humano.
La temperatura de las aguas superficiales del mar son propensas a producir episodios más intensos de blanqueamiento del coral. Sólo bajo un escenario con acciones fuertes sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y asumiendo que el coral evolucionará para adaptarse a cambios rápidos se podría decir que dos tercios de los arrecifes podrían estar a salvo. De otro modo sólo se puede esperar una degradación severa de los mismos.
Los arrecifes coralinos son el hogar de un cuarto de las especies de los océanos y proporcionan servicios críticos que incluyen la protección de la costa, turismo o pesca a millones de personas a lo largo del mundo.
Tanto la acidificación del mar, como el calentamiento global, ambos producidos por las emisiones de origen humano de dióxido de carbono, suponen una gran amenaza para estos ecosistemas.

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El océano “controla” el transporte atmosférico de contaminantes orgánicos hacia el Ártico


Los contaminantes orgánicos persistentes (POPs, por sus iniciales en inglés) son compuestos orgánicos tóxicos muy resistentes a la degradación y con gran capacidad para acumularse en los organismos. Mediante el transporte atmosférico llegan a todos los ecosistemas del planeta y tienen efectos nocivos para los humanos y para los ecosistemas. En el Ártico su persistencia es mayor porque las bajas temperaturas favorecen su deposición y acumulación en la cadena trófica. Un estudio elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que el transporte atmosférico de estos contaminantes hacia el Polo Norte está modulado por el océano. El hallazgo ha sido publicado en el último número de Nature Communications.

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“Durante el transporte atmosférico de contaminantes orgánicos persistentes por encima de los océanos se reducen las concentraciones de dichos compuestos, que pasan de la atmósfera al océano. Nuestro trabajo demuestra, por primera vez con datos de campo, que esa disminución en las concentraciones es más acusada para los PCB [una de las familias de POPs] de mayor peso molecular”, explica el investigador del CSIC Jordi Dachs, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.

Bomba biológica oceánica

Los investigadores han cuantificado la deposición de PCB en el Atlántico Norte y los datos obtenidos coinciden con la reducción de contaminantes observada en la atmósfera. El aumento de las tasas de deposición atmosférica se debe, según este estudio, a la “bomba biológica oceánica”, es decir, al proceso de transporte de contaminantes orgánicos desde la atmósfera hacia las aguas profundas y los sedimentos oceánicos, un bombeo continuo de contaminantes absorbidos al carbono producido por la actividad de los organismos planctónicos en las aguas superficiales del océano.

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Se acelera la acidificación de los océanos


Gran parte del CO2 que los humanos emiten a la atmósfera se disuelve en el agua de mar, que se acidifica progresivamente
Las emisiones antropogénicas de CO2, además de provocar el calentamiento global, alteran la química de las aguas de los mares y océanos, conduciéndolas hacia una progresiva acidificación. Este cambio conlleva importantes repercusiones para los organismos y ecosistemas marinos. Estas son las conclusiones de un estudio internacional publicado en el último número de la revista Science.

El trabajo, en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA) y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), pone de manifiesto la magnitud y gravedad del cambio antropogénico en la química marina. Según los autores, aunque a lo largo de los últimos 300 millones de la historia de la Tierra la química oceánica ha sufrido profundos cambios, ninguno de ellos parece haber sido a la vez tan rápido, de tanta magnitud y tan global como el que está ocurriendo en la actualidad.

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Un estudio cuestiona el aumento global de medusas


Una base de datos ayudará a monitorizar la evolución de estos organismos

Un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) aporta una nueva perspectiva sobre la proliferación de medusas en los océanos. Este fenómeno ha impactado visiblemente en las playas de todo el mundo en los últimos años y ha motivado la preocupación de pescadores y bañistas. No obstante, para el grupo de expertos que ha liderado este nuevo trabajo no existen “evidencias concluyentes” de que se esté produciendo un crecimiento global de estas poblaciones.

Fuente:CSIC
Autor:Joan Costa
Localización:España
Fecha:22 febrero 2012 10:59

El aumento de las noticias sobre plagas de medusas en los medios y las discrepancias en informes climáticos y científicos han motivado el artículo, que aparece publicado en el último número de la revista Bioscience. Según los investigadores, las poblaciones de medusas han crecido en ciertas regiones, pero hay otras donde han descendido o fluctúan entre décadas. Creen que la clave para resolver la cuestión se encuentra en comprender los datos obtenidos a largo plazo.

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Un estudio describe la relación entre la fertilidad de la cuenca del Pacífico Norte y las condiciones climáticas globales


Los afloramientos marinos son las zonas en las que el agua del fondo oceánico, rica en nutrientes, sube hacia la superficie. Son regiones de especial riqueza biológica cuya fertilidad está vinculada a las condiciones climáticas globales. Un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descrito mediante parámetros estadísticos la relación entre los patrones climáticos y los afloramientos en la cuenca del Pacífico Norte, uno de los ecosistemas más fértiles del planeta. Según sus autores, los resultados de esta investigación, publicada en el último número de la revista PLoS ONE, podrían ayudar a mejorar la gestión de las pesquerías.

En este trabajo hemos visto que la intensidad del afloramiento en la región costera de Norteamérica varía en función de tres factores: los cambios decenales en el nivel del Pacífico, las variaciones de las corrientes oceánicas conocida como Oscilación del Giro del Pacífico Norte y el fenómeno de El Niño”, explica el investigador del CSIC Diego Macías, del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía. Estos tres índices representan las condiciones climáticas del Pacífico Norte (los dos primeros) y de la totalidad del sistema terrestre (el último).

Para llegar a sus conclusiones, el equipo investigador empleó técnicas estadísticas de análisis espectral, con las que analizó los datos relativos a afloramientos en la costa oeste de Norteamérica durante más de 60 años. Mediante ese análisis, los investigadores identificaron una modulación de baja frecuencia, visible solo en series largas de tiempo, que hasta el momento había pasado desapercibida por la importancia del ciclo anual en la intensidad de los afloramientos.

Gestión pesquera

Las regiones de afloramiento como la estudiada en este trabajo concentran la mayoría de la producción biológica del océano y, por tanto, de las pesquerías mundiales. “Conocer los mecanismos de control de esa producción y su relación con las condiciones climáticas es crucial para poder predecir futuros cambios asociados al cambio climático global. También es relevante a más corto plazo para valorar probables niveles de producción oceánicas de una estación de pesca a la siguiente; información crucial para la toma de decisiones por parte de los gestores de pesquerías y demás fuerzas sociales”, añade Macías.

Según los investigadores, la metodología empleada en este trabajo, así como las relaciones encontradas, permitirán en un futuro tener en cuenta los cambios en las condiciones climáticas en la gestión de la pesca, con el fin de mitigar su impacto socioeconómico.

http://www.csic.es

  • Diego Macias, Michael R Landry, Alexander Gershunov, Arthur J Miller, Peter J.S. Franks. Climatic Control of Upwelling Variability along the Western North-American Coast. PLoS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0030436

Nota de prensa (pdf 134K) [Descargar]