Archivo mensual: abril 2012

Los humedales degradados tardan 30 años en restaurarse


Los humedales son unos de los ecosistemas más productivos que existen en el planeta, no obstante, la acción humana destruyó aproximadamente la mitad de su extensión mundial a lo largo del siglo XX. Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) revela que estas formaciones degradadas tardan una media mínima de 30 años en recuperar su estructura y funcionamiento. Los humedales de nueva creación requieren, aproximadamente, el mismo periodo de tiempo hasta llegar a ser autosuficientes.

1) Surgencia de agua subterránea en los Ojos de Monreal (Teruel, NE. España). 2) Vista aérea de manglares en la costa norte del Yucatán (SE México). 3) Humedal temporal en El Pantanal (Mato Grosso, W. Brasil). Crédito: Francisco A. Comín Serrano, CSIC

 

“Cada indicador de recuperación evoluciona de forma distinta. Se recuperan antes los flujos de agua que la comunidad biológica y esta antes que los ciclos biogeoquímicos pero las condiciones mínimas de viabilidad se alcanzan cuando se estructura la comunidad biológica vegetal, lo que suele tardar unos 30 años”, explica el investigador del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC Francisco Comín, que ha participado en el trabajo.

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El hielo de la Antártida pierde siete metros cada año por el calentamiento de los océanos


Un equipo internacional de científicos revela esta semana en Nature que los mantos del Polo Sur perdieron siete metros de grosor cada año entre 2003 y 2008. Los datos, recogidos por el satélite de la NASA ICESat, sugieren que la principal causa es el aumento de temperatura de las corrientes marinas.

Según un estudio que se publica en Nature, el calentamiento de las corrientes oceánicas es responsable del deshielo en la Antártida. El satélite NASA ICESat demuestra que cada año desde 2003 el grosor de las capas de hielo ha disminuido siete metros.

La tecnología ha permitido distinguir, por primera vez, las dos principales causas que se atribuyen al deshielo antártico: las corrientes cálidas marinas y los cambios en las condiciones atmosféricas de la superficie terrestre. Conocer estos factores permitirá hacer previsiones más precisas del crecimiento del nivel del mar.

El satélite recogió 4,5 millones de medidas para determinar cambios en el grosor de las capas de hielo que flotan en el continente antártico. De los 54 mantos de hielo que se mapearon, el calentamiento de las corrientes marinas incidió en 20 de ellos, la mayoría en la costa oeste.

La sensibilidad del hielo

“Algo realmente interesante es lo sensibles que parecen los glaciares”, ha explicado Hamish Pritchard, investigador del British Antarctic Survey (Reino Unido), y primer autor del estudio. El científico añade que algunas capas de hielo adelgazan pocos metros al año y, en respuesta, los glaciares vacían millones de toneladas de hielo al mar.

“Creemos que el viento está muy relacionado con estos cambios”, ha añadido. El científico hace referencia a trabajos anteriores que relacionan los cambios en el viento con los del clima, “algo que ha direccionado y reforzado la potencia de las corrientes marinas”.

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Referencia bibliográfica:

Pritchard, H.D.; Ligtenberg, S. R. M.; Fricker, H. A.; Vaughan, D. G.; van den Broeke, M. R.; Padman, L. “Antarctic ice-sheet loss driven by basal melting of ice shelves”. Nature 484 (7395): 502-505, 26 de abril de 2012. DOI: 10.1038/nature10968

Charla entre Javier Reverte y Javier Cacho sobre sus experiencias en el Polo Norte y Sur, moderada por Mayer Trujilo, dentro del ciclo Enciende la Tierra organizado por la Obra Social de CajaCanarias.

La flora europea de alta montaña se ha desplazado 2,7 metros en siete años por el aumento de las temperaturas


Un estudio internacional en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha confirmado que el calentamiento global provoca un ascenso altitudinal de las especies vegetales. El trabajo, publicado en el último número de Science, analiza los cambios observados en la flora de 66 cimas de 17 cordilleras europeas entre 2001 y 2008.

Este proyecto, que en la Península Ibérica estableció zonas piloto en los Pirineos (Ordesa) y en Sierra Nevada, ha calculado un desplazamiento hacia la cima de 2,7 metros de media en el conjunto de las especies estudiadas. “Este resultado confirma la hipótesis de que el aumento de las temperaturas induce el desplazamiento de la flora alpina hacia niveles superiores. Tal fenómeno ha provocado la sustitución de algunas especies resistentes al frío por otras más sensibles a él. Todo ello refleja la vulnerabilidad de los ecosistemas de alta montaña a medio y a largo plazo”, explica el investigador del CSIC Luis Villar, del Instituto Pirenaico de Ecología.

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El aumento del CO2 provocó el calentamiento global del final de la Edad de Hielo


Hasta ahora, la comunidad científica sospechaba que el aumento de los niveles de CO2 y el calentamiento global que puso fin a la Edad de Hielo (hace 10.000 años) estaban relacionados. Un nuevo estudio internacional, financiado por la Fundación Nacional de Ciencia de EE UU y publicado esta semana en la revista ‘Nature’, confirma esta relación causa-efecto.

“El dióxido de carbono podría ser un factor importante en el final de la última Edad de Hielo, pero su papel exacto siempre ha sido un misterio porque el aumento de las temperaturas observado en los núcleos de hielo de la Antártida tuvo lugar antes de que se elevaran los niveles de CO2”, ha afirmado Jeremy Shakun, uno de los autores del estudio y becario postdoctoral de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) en las Universidades de Harvard y Columbia (EE UU).

La clave para comprender el papel del CO2 ha sido reconstruir los cambios medios de temperatura a nivel mundial durante el final de la última Edad de Hielo. Según los investigadores, al no limitarse a las temperaturas antárticas, se hizo “evidente” que el cambio en el CO2 precedió “ligeramente” a gran parte del calentamiento global.

“El CO2 fue uno de los grandes causantes de que el planeta saliera de la última Edad de Hielo e hicieron falta 10.000 años para ello. Ahora los niveles de CO2 se encuentran de nuevo en aumento, pero en esta ocasión hace sólo 200 años que se produjo un aumento equivalente de CO2 y existen signos claros de que el planeta se encuentran aún comenzando a reaccionar”, ha apuntado el investigador.

El dióxido de carbono podría ser un factor importante en el final de la última Edad de Hielo, pero su papel exacto siempre ha sido un misterio

Los científicos crearon un registro de temperaturas superficiales mundiales a partir de 80 reconstrucciones que abarcaban el final de la Edad de Hielo y descubrieron que la temperatura media alrededor de la Tierra se correlacionaba con los niveles aumentados de CO2.

El deshielo, paso a paso

Según el estudio, los pequeños cambios en la órbita de la Tierra alrededor del Sol afectaron a la cantidad de luz solar que llegaba al hemisferio norte, lo que fundió el hielo que cubría Canadá y Europa. El agua dulce derretida fluyó fuera del continente hacia el Océano Atlántico, donde se formó un tapón sobre la corriente hacia las profundidades de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (una parte de un sistema mundial de corrientes que trae aguas cálidas de los trópicos y que en la actualidad mantiene la temperatura de Europa a pesar de sus elevadas latitudes).

Cuando el agua dulce que salía del continente al final de la última Edad de Hielo penetró en el Atlántico Norte, “básicamente” frenó la corriente y alteró la llegada del calor a las latitudes del norte.

“Cuando se paraliza el transporte de calor, el norte se enfría y el calor se concentra en el hemisferio sur. La Antártida se habría templado con rapidez, y fue un proceso mucho más breve que el tiempo necesario para que el CO2 salga de las profundidades marinas, que es donde posiblemente se encontraba almacenado”, ha destacado Shakun.

El trabajo demuestra que el calentamiento del Océano Antártico puede haber cambiado el rumbo de los vientos, fundido el hielo marino y, posiblemente, extraído el CO2 de las profundidades y haberlo liberado en la atmósfera. “Lo que a su vez hubiera aumentado el calentamiento a nivel mundial”.

Para los investigadores, ahora la cuestión es cómo afectará al planeta el dióxido de carbono generado por los humanos, “ahora que no nos encontramos en una edad de hielo”.

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Referencia bibliográfica:

Jeremy D. Shakun, Peter U. Clark, Feng He, Shaun A. Marcott, Alan C. Mix, Zhengyu Liu, Bette Otto-Bliesner,
Andreas Schmittner, Edouard Bard. “Global warming preceded by increasing carbon dioxide concentrations during the last deglaciation”, Nature 484, 5 de abril de 2012 doi:10.1038/nature10915

El cambio climático alteraría la vida microbiana en los polos


Un estudio internacional, en el que participan investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Valencia, advierte que el cambio climático producirá alteraciones en los tapetes microbianos de las regiones del Ártico y la Antártida que podrían llegar a ser cruciales para los ecosistemas polares tal y como hoy los conocemos.

Los tapetes microbianos constituyen la mayor biomasa no marina y acumulan la mayor biodiversidad en las zonas polares. Experimentos basados en muestras obtenidas en la isla Livingston de la Antártida y en distintas zonas del Ártico, determinaron recientemente que el actual cambio climático podría producir alteraciones importantes en estos tapetes biológicos formados por múltiples capas de microorganismos.

Como parte de los experimentos, los autores del estudio mantuvieron dichas muestras en laboratorio a distintas temperaturas durante varios meses. Las temperaturas oscilaron entre las que hoy se encuentran en los polos y las que pronostican los modelos de cambio climático para las siguientes décadas.

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Envisat es testigo de la rápida desintegración de las barreras de hielo de la Antártida


El satélite Envisat de la ESA, que acaba de cumplir diez años en órbita, continúa observando cómo una de las barreras de hielo de la Antártida sigue retrocediendo a causa del cambio climático.

Poco después de su lanzamiento el 1 de marzo de 2002, Envisat enviaba imágenes de la separación de una gran parte de la barrera de hielo Larsen B en la Antártida. 3 200 kilómetros cuadrados de hielo se desintegraron en cuestión de días debido a las inestabilidades mecánicas provocadas por el calentamiento de la región.

This animation shows radar images from the Envisat satellite from 2002 to 2012 of the Larsen B ice shelf in Antarctica. Over the last decade, the ice shelf has disintegrated by 1790 sq km.

Credits: ESA

Tras diez años monitorizando la barrera con su Radar Avanzado de Apertura Sintética (ASAR), Envisat ha sido testigo de cómo Larsen B perdía otros 1 790 kilómetros cuadrados a lo largo de una década.

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