Archivo mensual: diciembre 2011

Una súbita acidificación causó la gran extinción marina del Cretácico


Una súbita acidificación causó la gran extinción marina del Cretácico

Y no el oscurecimiento del planeta

La paleontóloga de la Universidad de Zaragoza Laia Alegret ha analizado y encontrado nuevas causas de la gran extinción que se produjo hace 65,5 millones de años como consecuencia de un impacto meteorítico. Esta extinción es conocida como la extinción del límite Cretácico Terciario y afectó a casi el 70 por ciento de las especies del planeta, como los dinosaurios, los mosasaurios (grandes reptiles marinos) o los ammonites (cefalópodos).

La causa de las extinciones está clara para los científicos: un impacto meteorítico en la península de Yucatán, México. Sin embargo, “quedan preguntas por responder” como por qué el impacto causó las extinciones de unos organismos y no de otros o cuáles fueron los mecanismos concretos que causaron las extinciones, detalla la Universidad de Zaragoza en un comunicado.

Estas y otras preguntas encuentran respuesta en un estudio liderado por Laia Alegret, científica del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA), y en el que han participado dos investigadores de las Universidades americanas de Yale y Michigan.

El trabajo acaba de ser publicado en la revista científica PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences USA). En él se analizan en detalle las extinciones que tuvieron lugar en los océanos y se descartan los mecanismos de extinción más aceptados hasta el momento.

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Demuestran la relación que existe entre cambio climático y biodiversidad de manera cuantitativa


Un equipo internacional de científicos ha analizado los últimos 65 millones de años de historia natural en América del Norte, identificando seis olas distintas de diversidad en las especies de mamíferos

Un estudio elaborado por un equipo internacional, en el que han participado investigadores españoles, ha demostrado de manera cuantitativa que la vida de los mamíferos está relacionada con los cambios climáticos y que es modificada por perturbaciones locales, como la inmigración.

Durante los últimos 65 millones de años de historia natural en América del Norte se han identificado seis olas distintas de diversidad en las especies de mamíferos, explica Christine Janis, profesora de Biología Evolutiva de la Universidad de Brown. De ellas, cuatro muestran correlaciones estadísticamente significativas con grandes cambios de temperatura. El informe ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Estudios previos sobre la posible relación entre el cambio climático y la evolución de las especies de mamíferos han contado con la diversidad total de especies en el registro fósil, durante períodos de tiempo similares. Los científicos han buscado patrones dentro de la diversidad de especies que pudiesen ser significativos en su nuevo enfoque.

Guiados por una metodología similar a la desarrollada por Jack Sepkoski, paleontólogo de la Universidad de Chicago, sobre faunas evolutivas en invertebrados marinos, los autores observaron seis agrupaciones distintas y consecutivas de especies de mamíferos que comparten un origen común y declive común.

Transferencias de dominio

La fauna del Paleoceno, por ejemplo, habría dado paso a la fauna de principios-mediados del Eoceno, hace unos 50 millones de años. Por otra parte, los autores observaron que las transferencias de dominio de los mamíferos se relacionaban con los cambios de temperatura, como se refleja en los datos de niveles de oxígeno atmosférico pasados (determinados a partir de isótopos en los restos fósiles de microrganismos de aguas profundas).

La investigación muestra que las correlaciones entre la diversidad de especies y los cambios de temperatura también proporcionan información sobre cómo los rasgos de especies típicas de cada ola se corresponden con los cambios en la vegetación que siguieron a los cambios en el clima. Un caso concreto: después de un episodio de calentamiento, hace alrededor de 20 millones de años, en el Mioceno temprano, la vegetación dominante pasó de una vegetación de bosque a una vegetación de sabana.

Según los expertos, «las perturbaciones relacionadas con el cambio climático antropogénico, es actualmente un desafío para la fauna, y el registro fósil puede ayudar a comprender cómo los acontecimientos del pasado afectaron la historia de la diversificación de la fauna y su extinción y, por lo tanto, cómo influirán los futuros cambios climáticos en la vida en la tierra».

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Durban se cierra con un acuerdo para salvar la cara


La interminable cumbre del clima de Durban ha demostrado que a los ministros de Medio Ambiente el desafío les viene grande. No está en juego el freno del calentamiento global, sino las relaciones de poder en mayúsculas, entre las potencias que se desvanecen, como la UE y EEUU, y las que emergen: China, India y Brasil. Sobre la mesa no está la reducción de emisiones de CO2, sino el dominio económico del planeta. La enviada india, Jayanthi Natarajan, lo resumió el viernes citando a la exprimera ministra Indira Gandhi para defender su derecho a crecer y emitir más CO2: “La pobreza es el mayor contaminador y el desarrollo es el mayor sanador”. India emite 1,5 toneladas de dióxido de carbono per cápita. China, seis. Alemania, casi diez. EEUU, 18.

El cónclave de la ONU, en el último minuto, luchaba anoche por pasar a la historia como el primero en el que todos los países se subieron a un mismo autobús, aunque sin saber muy bien hacia dónde se dirigía ni a qué velocidad. Han hecho falta 17 cumbres como ésta, 17 años, para acercarse a esa meta, exigida desde hace mucho por la comunidad científica.

Los delegados manejan una vaga hoja de ruta como acuerdo

El borrador de acuerdo que se manejaba al cierre de esta edición establecía una vaga hoja de ruta hacia un futuro “protocolo, instrumento legal u otro resultado legal” de reducción de emisiones en el que estarían por primera vez todos los países, incluidos EEUU y China, responsables de la mitad del CO2 expulsado por el ser humano. Ese acuerdo se empezaría a negociar el año que viene y estaría listo en 2015, para entrar en vigor “desde 2020”. Además, los países manejaban una prórroga del protocolo de Kioto, que expira en 2012. La segunda parte de este tratado, el único vinculante que actualmente controla las emisiones de CO2, estaría en vigor entre 2013 y 2017. Sólo cubre a la UE, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza y Australia. Juntos apenas representan el 15% de las emisiones mundiales.

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