Los diésel emiten hasta el doble de lo que dicen los fabricantes


Una investigación pagada por el Ministerio de Medio Ambiente destapa que las emisiones reales de los coches de gasóleo superan con creces lo permitido

La contaminación que vomita el tráfico en España está absolutamente infravalorada. Los coches diésel emiten hasta el doble de lo que dicen sus fabricantes, según está destapando una investigación en marcha financiada por el Ministerio de Medio Ambiente.

Los científicos han medido en los últimos meses las emisiones de una docena de modelos de vehículos movidos por gasóleo en un circuito real: el Paseo de la Castellana y otros barrios de Madrid. Los resultados son escandalosos en muchos casos, según relata el catedrático de Máquinas y Motores Térmicos Jesús Casanova, uno de los líderes del proyecto, bautizado Miveco.

“En un turismo turbodiésel de 2.000 centímetros cúbicos fabricado en 2008 hemos encontrado en tráfico en Madrid valores que casi duplican los de homologación, sobre todo en óxidos de nitrógeno”, explica el profesor, de la Universidad Politécnica de Madrid. Su equipo ha medido hasta 500 gramos por kilómetro, frente al límite de 250 gramos en los ensayos para homologar un turismo. En partículas en suspensión, los investigadores han hallado hasta 40 gramos por kilómetro, frente a los 25 gramos tolerados por la ley para que un fabricante pueda vender un coche.

Muertes prematuras

El crecimiento económico y la globalización han originado evidentes beneficios pero al mismo tiempo han provocado la aparición de nuevos riesgos. Existen dificultades e incertidumbres para identificar con exactitud la relación causal entre medio ambiente y salud. La medición de la exposición a numerosos factores ambientales es compleja porque no disponemos de sistemas adecuados de información y vigilancia sanitaria que permitan valorar la magnitud y gravedad de los riesgos.
Pocas sociedades y gobiernos han actuado para disminuir este peligro creciente
A pesar de ello existen algunos trabajos que han identificado la relación entre determinados agentes ambientales y la salud humana.
Se ha estimado que en los países industrializados un 20 % de la incidencia total de enfermedades puede atribuirse a factores medioambientales. En Europa una gran proporción de muertes y años de vida ajustados por discapacidad (DALYs) en el grupo en edad infantil es atribuible a la contaminación del aire interior y exterior. Las enfermedades respiratorias, el asma y las alergias están asociadas con la contaminación del aire externo e interno. La relación entre la contaminación atmosférica y la salud es cada día más conocida. El asma y las alergias han aumentado durante las últimas décadas en toda Europa, aproximadamente un 10 % de la población infantil padece alguna de estas enfermedades. El clima puede estar influyendo en la prevalencia de los síntomas de asma, rinitis alérgica y eczema atópico en la infancia. Los agentes ambientales implicados son los óxidos de nitrógeno y azufre, las partículas en suspensión, ozono, metales, compuestos orgánicos volátiles (COV) y los hidrocarburos. En ambientes interiores el humo ambiental del tabaco (HAT) es el más frecuente. La OMS en un reciente informe se ha estimado que la contaminación ambiental debida a partículas es responsable de 1,4% de todas las muertes en el mundo. Los cambios climáticos.cambios de los suelos, etc. puede producir la implantación de vectores subtropicales adaptados a sobrevivir en climas cálidos y más secos, lo que podrá aumentar la incidencia de enfermedades como el dengue, enfermedad del Nilo Occidental, malaria y encefalitis transmitida por garrapatas. La disminución de la capa de ozono estratosférico y la exposición a radiaciones ultravioletas están asociadas a un aumento del cáncer de piel, cataratas y alteraciones del sistema inmunitario. La exposición solar aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel (no melanoma), debido a los rayos ultravioletas. Se ha estimado que hasta un 90% de estos tumores son atribuibles a esta exposición9. Las radiaciones ionizantes provocan cáncer, leucemia, quemaduras y lesiones radiológicas.
La exposición a sustancias y preparados químicos peligrosos, el uso de biocidas y plaguicidas fitosanitarios, las sustancias CMR (carcinógenas, mutágenas y tóxicas para la reproducción), los COV (compuestos orgánicos volátiles), las sustancias PBT (persistentes bioacumulables y tóxicas), las dioxinas y furanos, los PCB, los retardantes de llama, los alteradores endocrinos representan amenazas que deben ser objeto de medidas de evaluación, y de reducción y control del riesgo
El agua de consumo puede transmitir numerosas enfermedades producidas por agentes microbiológicos y químicos. En nuestro país los brotes de enfermedades hídricas que se relacionan con abastecimientos de agua no apta para el consumo son de declaración obligatoria. La media de notificación anual es de 74 brotes. El problema emergente en nuestro entorno son las enfermedades causadas por contaminantes químicos, ya sea por contaminación del agua en origen o bien debido a las características químicas del abastecimiento, por los materiales instalados en contacto con el agua de consumo, por las sustancias formadas como subproductos de reacción por la utilización de tratamientos químicos necesarios para la potabilización del agua, o por el mal mantenimiento o diseño de las instalaciones. El denominador común de estas enfermedades es que en la mayoría de los casos el efecto sobre la salud no es inmediato
gramazza@gmail.com

 
El propio Ministerio admite que unas 16.000 personas mueren de manera prematura en España por la contaminación del aire. En la UE, se alcanzan los 370.000 muertos por esta causa. Los óxidos de nitrógeno y las partículas, responsables de las boinas de polución que han cubierto en los últimos días Madrid y Barcelona, se adentran hasta los tramos más profundos de los pulmones y afectan sobre todo a niños y a asmáticos.

El objetivo del proyecto es diagnosticar las emisiones reales de los coches en la carretera, más allá de lo que declara el fabricante. El estudio lleva tres años en marcha y ha costado unos 300.000 euros. Los primeros dos años se emplearon en desarrollar los equipos de medición a bordo del coche, prácticamente inexistentes en el mercado, “para poder tener datos fiables”, según Casanova.

Los fabricantes ensayan sus modelos en laboratorio, sobre bancos de rodillos, similares a los empleados en el programa televisivo Humor Amarillo. El coche no se mueve realmente, pero imita sobre los rodillos un supuesto recorrido urbano y otro en carretera. Las emisiones se meten en una bolsa y se analizan. “El problema es que estas pruebas no representan a ninguna ciudad española”, lamenta Carmen Barrios, codirectora del proyecto.

“La conclusión a la que hemos llegado en este tiempo es que estamos homologando motores y reglamentando las emisiones en función de unas medidas muy alejadas de la realidad”, explica Barrios, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).

Los ciclos, como se conoce en la jerga a estas pruebas sobre rodillos, se elaboran en ciudades del norte de Europa, “con una orografía y una conciencia ecológica del conductor muy diferentes de las españolas”, resume la investigadora. “No tienen nada que ver, no son representativos”, dice. Una de sus estudiantes, Aída Domínguez, publicó el 7 de febrero una investigación realizada, en parte, en la M-30, la vía de circunvalación que envuelve el centro de Madrid. “Lo que hemos encontrado es brutal”, asegura.

Peor de lo que se creía

En horas con picos de tráfico, un vehículo diésel emite un 144% más de partículas por kilómetro que en un momento tranquilo. En estas horas con las carreteras despejadas, un conductor agresivo emite un 166% más por kilómetro que uno concienciado. En una cuesta, la diferencia puede alcanzar un 300% respecto a un llano.

Las actuales estimaciones de la contaminación del tráfico no tienen en cuenta el estilo de conducción ni los desniveles de las ciudades en España. Ahora se calcula que el 80% de la contaminación en los núcleos urbanos como Madrid, con poca industria, procede del tráfico. Según está desvelando el proyecto Miveco, la situación es mucho peor. Los tubos de escape son más culpables aún de lo que se creía.

La ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, que no se cansa de recordar que la responsabilidad de controlar el tráfico es de los alcaldes, subrayó el jueves que antes de elaborar los planes nacionales de calidad del aire “se van a estudiar todas las sustancias nocivas que contaminan y afectan la salud”. El proyecto Miveco es una de las patas fundamentales para impulsar estos planes.

La investigadora del Ciemat, perteneciente al Ministerio de Ciencia e Innovación, insiste en que “es necesario regular de una manera más estricta las emisiones del transporte”. Los filtros de los coches diésel modernos atrapan hasta el 99% de las partículas sólidas, de un tamaño de milésimas de milímetro, que se forman en la combustión del gasóleo, según detalla Barrios. Sin embargo, advierte, el problema ahora son las partículas de nanómetros, que escapan a los filtros por su ínfimo tamaño, de millonésimas de milímetro.

Estas partículas minúsculas, formadas, por ejemplo, por ácido sulfúrico, pueden penetrar a través de las membranas de las células, incorporarse al torrente sanguíneo y alcanzar el cerebro. También pueden inducir mutaciones hereditarias y son responsables de alergias y problemas respiratorios debidos a la inflamación de los tejidos pulmonares, según explica Barrios, citando estudios de la OMS.

Los equipos de medición del Ciemat a bordo de diferentes modelos de coches diésel TDI 2.0 han revelado que en una sola décima de segundo emiten 100 billones de partículas de 80 nanómetros de diámetro. En el aire de la Ciudad Universitaria de Madrid, una zona relativamente verde a las afueras de la capital, existen 20.000 de estas partículas. “Los fabricantes no dicen cuántas partículas de estas emiten porque no están obligados y porque les da terror. Emiten mucha menos masa que antes, pero un número mucho mayor. No informarán hasta que les obliguen por ley”, señala Barrios.

El argumentario de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones es muy diferente. Según la patronal, las emisiones de óxidos de nitrógeno han caído un 98% en los últimos años y con las últimas tecnologías los diésel reducirán sus emisiones “entre un 80% y un 90% más para cumplir con la futura Euro 6 en el año 2014″. La Euro 6 es la próxima norma europea para recortar las emisiones contaminantes de los vehículos ligeros.

Los investigadores del proyecto Miveco, también de la Universidad de Alcalá de Henares, están trabajando con el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, con sede en Ispra (Italia), para que la normativa Euro 6 “contemple un ciclo más español, con las características propias de nuestras carreteras y nuestros conductores”, según Barrios.

Pese a sus críticas a los nuevos modelos, la investigadora recuerda que el 70% de lo que se emite procede de coches antiguos y en mal estado. “Buena parte de nuestros problemas son culpa de nuestra ITV [Inspección Técnica de Vehículos], que es muy ineficiente”, opina. Medio Ambiente baraja endurecer la ITV, “entre otras muchas medidas”, para frenar la polución actual.

www.publico.es

Investigadores de la Universidad de Pamplona, adscritos a los grupos de
investigación en Química y Biología, realizaron un estudio de la calidad
del aire que se respira en Pamplona, determinando altos niveles de
contaminación y la importante presencia de la partícula PM 2,5, arrojada
al medio ambiente por medio de la combustión de los vehículos,
principalmente los que utilizan DIESEL.

La calidad del aire en las ciudades españolas es mala y provoca la muerte prematura anual de miles de ciudadanos y daños sobre el medio ambiente

La “boina” de contaminación en Madrid ha sido una de las noticias estrellas de los últimos días. La alarma social ha destacado un problema que perjudica a diario al medio ambiente y la salud de todos los españoles. Y es que, como señalan diversos estudios y organizaciones, la calidad del aire en España es mala. Sus consecuencias: diversos daños sobre el medio ambiente y la muerte prematura de miles de ciudadanos. Los coches, en especial los diésel, son uno de los principales causantes de la contaminación del aire urbano. Los tubos de escape son la parte más letal de los vehículos. Sus gases provocan siete veces más fallecidos que los accidente de tráfico.

El culpable es un gas de la familia de los óxidos de nitrógeno (NOx), el dióxido de nitrógeno (NO2). La normativa ambiental señala unos topes que no se deben superar más de 18 horas al año. Sin embargo, las estaciones de control de algunas zonas de Madrid ya han rebasado los límites anuales a estas alturas de febrero. En otras ciudades, como Barcelona o Valencia, también se han registrado valores elevados.

El origen de este gas puede ser natural (descomposición bacteriana de nitratos orgánicos, combustión vegetal o actividad volcánica), pero el problema en las ciudades lo ha causado el tubo de escape de los vehículos, sobre todo diésel. Tampoco hay que olvidar la combustión del carbón, petróleo o gas natural, el uso de fertilizantes, los residuos de origen humano y animal, y diversos procesos industriales como otra fuente importante de NOx.

Las estaciones de control de algunas zonas de Madrid ya han rebasado los límites anuales a estas alturas de febrero
En cuanto a la famosa “boina” o “smog”, esa niebla de suciedad que ha alertado a los ciudadanos, Ángel Rivera, responsable de comunicación de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) explica que se ha debido a la denominada “inversión térmica”. Las altas presiones forman una tapadera, de manera que el aire frío se queda en las capas bajas. Como la capa superior está más caliente, la que tiene temperaturas más bajas y en la que se mezclan los gases tóxicos no puede ascender, de manera que concentra la masa oscura de polución.

Según Rivera, es un fenómeno bastante típico de invierno, en especial en diciembre y enero, pero también en febrero, como ya ocurrió en 1990, 1993 o 2000. En esas fechas, al igual que en 2011, casi no llovió por la persistencia de un anticiclón. Por ello, aunque en esta ocasión las lluvias ayuden a disipar la capa de polución, no sería extraño volver a sufrir una situación similar en los próximos meses.

El Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE) recuerda que algunas condiciones meteorológicas provocan que la contaminación atmosférica en España sea peor que en otras partes de Europa. La mayor radiación solar favorece las reacciones con los gases de escape de los vehículos, la resuspensión de partículas por escasez de lluvia, la recirculación de contaminantes, etc.

La calidad del aire en España es mala y mata


Un informe de Ecologistas en Acción asegura que el 84% de los españoles respira un aire peor que los índices de protección a la salud recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La ONG realiza este estudio desde hace años y se basa en los datos de las redes de medición de la contaminación de las comunidades autónomas.

Otros estudios muestran datos similares. Según estimaciones de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), el 75% de la población está sometida a elevadas concentraciones contaminantes. Un estudio de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y del Barcelona Supercomputing Center (BSC) asegura que Barcelona y Madrid son las ciudades con el aire más contaminado.

Pero la situación podría ser incluso peor. En los últimos días se ha acusado a algunos ayuntamientos de maquillar los datos, con trucos como el traslado de las estaciones de control a parques o zonas verdes urbanas menos perjudicadas por los gases de los coches. La Fiscalía de Medio Ambiente ha anunciado el inicio de una investigación independiente, a cargo del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), para comprobarlo.

El 84% de los españoles respira un aire peor que los índices de protección a la salud recomendados por la OMS

Las consecuencias de esta polución se traducen, según el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), en 16.000 muertes prematuras anuales en España. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) coincide en la cifra y recuerda que son siete veces más que los fallecidos en accidente de tráfico. La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) señala que la contaminación del aire puede reducir la esperanza de vida de los europeos hasta en tres años. La Comisión Europea calcula que, en términos de salud humana, causa a la economía europea un gasto de entre 427.000 y 790.000 millones de euros anuales.

Un estudio publicado en el ‘Journal of Epidemiology and Community Health’ ofrecía datos sobre mortalidad prematura y contaminación del aire. Sus responsables analizaban diversas ciudades europeas, incluidas varias españolas. El informe señalaba que cada año mueren en Madrid más de 25.600 personas mayores de 30 años, en Barcelona más de 16.300, en Bilbao más de 6.000 y en Sevilla más de 5.600.

El OSE explica que la contaminación del aire afecta a la salud de todos los ciudadanos, aunque de manera especial a los más sensibles (niños, ancianos, mujeres embarazadas y afectados por asma, bronquitis o enfermedades cardiovasculares). Traducido en términos económicos, la mala calidad del aire ocasiona en España un gasto sanitario estimado en unos 16.839 millones de euros.

El OSE señala a varios responsables del aumento de esta polución. El número de vehículos privados, y con ello sus emisiones contaminantes, se ha disparado: en la década de los setenta había unos siete millones de vehículos. En la actualidad hay más de 27 millones. El crecimiento urbano, basado en el vehículo privado, ha propiciado este espectacular incremento: de 4,5 millones de turismos se ha pasado a más de 20 millones.

La producción industrial y energética es otro de los principales causantes. Desde el OSE reconocen que la industria se ha vuelto menos pesada en los últimos años, pero aseguran que todavía tiene un importante impacto: unos dos millones de personas estarían sometidas a este tipo de contaminación. En cuanto a la generación de energía, estos especialistas recuerdan el impacto de las emisiones de azufre al quemar carbón o las emisiones de NOx de las centrales de ciclo combinado.

No obstante, Ecologistas en Acción reconoce que los datos son algo mejores que en años anteriores. Las causas de esta evolución favorable se deberían, según esta ONG, a una meteorología más inestable, que dispersa la polución, y a la crisis, que ha disminuido la actividad de los principales focos contaminantes.

Cómo afecta a la salud la contaminación atmosférica
La SEPAR asegura que la comunidad científica no tiene dudas sobre la correlación entre contaminación atmosférica y salud cardiovascular. El NO2 puede afectar al aparato respiratorio, irritar la piel y las mucosas, aumentar la predisposición a infecciones virales, frenar el crecimiento y provocar diversas lesiones. Los síntomas típicos de la intoxicación aguda son ardor y lagrimeo de los ojos y tos. Puede provocar incluso la muerte.

Hay más alérgicos que nunca debido al cóctel explosivo que forman polen y contaminación por partículas diésel

Desde el Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) señalan que hay “más alérgicos que nunca debido al cóctel explosivo que forman polen y contaminación por partículas diésel”. Destacan que estas partículas son capaces de multiplicar por 27 la capacidad de un polen de ser alérgico. Y recuerdan que un 60% de los vehículos que circulan en una gran ciudad como Madrid funcionan con diésel, mientras que hace veinte años era un 25%.

Por si fuera poco, las altas temperaturas han adelantado la polinización y se registran micropartículas en el aire de niveles propios de finales de marzo. En febrero, lo normal son 50 partículas por metro cúbico de aire, mientras que las últimas mediciones han registrado 1.000. Además, se ha conocido gracias a un estudio realizado por un equipo de investigadores europeos, que los NOx son los causantes de la reducción de la capa de ozono.

Cuidado con el ozono “malo”


Los NOx pueden reaccionar con compuestos orgánicos volátiles y producir el denominado ozono terrestre o troposférico (ubicado en la capa más baja de la atmósfera, entre 0 y 17 kilómetros). Mientras que la capa de ozono, situada en las zonas altas de la atmósfera, protege de los letales rayos ultravioleta, el ozono troposférico es un peligroso agente tóxico que afecta la salud y se convierte en un gas de efecto invernadero, aunque su presencia es inferior a la de los principales gases, como el dióxido de carbono (CO2) o el metano. En verano se registra el mayor incremento en la concentración de este tipo de ozono.

En 2008, el Perfil Ambiental de España de la Secretaría de Estado de Cambio Climático señalaba que algunos de los principales contaminantes superan los valores legales en las ciudades españolas. Sus responsables consideraban “preocupante” el incremento de algunos de estos elementos, entre ellos el ozono troposférico.

El ozono troposférico provoca la irritación de las mucosas y los tejidos pulmonares, dolores de cabeza y pecho, etc. Su poder oxidante daña diversos materiales tanto naturales, como el caucho, el algodón y la celulosa, como pinturas o plásticos.

El problema podría agravarse en los próximos años. Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), si no se toman medidas, el ozono troposférico causará en zona urbana dentro de dos décadas casi 30 muertes prematuras por cada millón de habitantes (hoy en día provoca nueve muertes).

Las partículas finas, otro de los peores contaminantes
Los peores contaminantes, según el informe de la Comisión Europea “Estrategia temática sobre la contaminación atmosférica”, son el citado ozono troposférico y las partículas contaminantes finas (PM).

Las PM se dividen en dos grandes grupos. Las PM10 miden entre 2,5 y 10 micrómetros (son entre 25 y 100 veces más delgadas que un cabello humano), mientras que las PM2,5 son inferiores a 2,5 micrómetros. Las más nocivas son las más pequeñas, ya que permanecen en el aire más tiempo, viajan más lejos y pueden afectar a más partes internas del organismo.

La gran mayoría de los países europeos, entre ellos España, incumplen la legislación comunitaria para ambos tipos de partículas finas. Instituciones europeas como el Tribunal de Justicia de la UE o la Comisión Europea han llamado la atención a España en más de una ocasión por sobrepasar el límite autorizado y no tomar las medidas necesarias para reducir su impacto.

En España, el tráfico rodado provoca entre un 40% y un 60% de la polución por partículas en suspensión en las ciudades, según un estudio del Ministerio de Medio Ambiente y del CSIC. Pero no es el único foco emisor. Las actividades industriales, la agricultura o las calefacciones domésticas también son culpables. En menor proporción, algunos causantes son naturales, como el polvo africano, el aerosol marino, la materia mineral natural del suelo o las emisiones forestales.

En el caso de España, la situación es peor, sobre todo en las ciudades mediterráneas, según el investigador del CSIC Xavier Querol. Factores como la intensidad del viento y de la radiación solar, la escasez de lluvias, el diseño de las ciudades (edificios altos y calles estrechas) o la falta de vegetación y zonas verdes, acumula estos contaminantes.

Los efectos sobre los ciudadanos son muy diversos. Una vez inhaladas, pueden incrementar la tasa de mortalidad por enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cancerígenas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En altas concentraciones se relacionan con el aumento de nacimientos prematuros y la mortalidad infantil, los casos de asma, neumonía, bronquitis y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, así como los ingresos hospitalarios y las visitas a urgencias por exacerbaciones de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Se estima que las partículas finas, junto con el ozono troposférico, son responsables de la muerte prematura de unas 370.000 personas en la UE cada año.

Los ciudadanos no están a salvo en el interior de sus hogares, sino más bien al contrario. Un artículo publicado en 2009 en la revista ‘Environmental Health Perspectives’ señalaba un aumento de los niveles de partículas contaminantes en interiores y la gravedad de los síntomas de asma entre los niños. Los responsables del estudio, un equipo de la Universidad Johns Hopkins, indicaban que en muchos casos el nivel de estas partículas finas era dos veces superior al aceptado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) para la contaminación al aire libre.

Los NOx y la “lluvia ácida
Cuando los NOx y el dióxido de azufre (SO2) reaccionan con el oxígeno de la atmósfera y se disuelven en el agua de lluvia, forman ácidos sulfúrico y nítrico. El viento puede llevar estos corrosivos elementos a miles de kilómetros antes de precipitarse en forma de lluvia, rocío, granizo, nieve o niebla, e incluso en forma de gases. Es la “lluvia ácida”.

Este fenómeno causa diversos daños en el medio ambiente y los seres humanos. El agua se vuelve más ácida y puede provocar la desaparición de la vida animal y vegetal de lagos, canales y ríos, afectar a los árboles y a la fertilidad del suelo, o el declive de la biodiversidad por fenómenos como la eutrofización.

Las emisiones de SO2 y NOx también atacan a edificios antiguos y nuevos, en especial de caliza y piedra arenisca. El Partenón ha sufrido más el efecto de la erosión en los últimos 30 años que durante los 2.400 anteriores. En España, el tesoro pictórico del museo del Prado ha acelerado su deterioro a causa de esta contaminación.

http://consumer.es

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Una respuesta a “Los diésel emiten hasta el doble de lo que dicen los fabricantes

  1. -Sobre la marcha-
    Si la circulación viaria dejase de ser esa carrera de obstáculos diaria que, además, para mayor escarnio, saca lo peor de cada automovilista: semáforos desarmonizados, rotondas, resaltes, socavones, señales de tráfico imprecisas…, ¿cuánto combustible ahorraríamos?, y por ende, ¿cuánta polución evitaríamos? Porque alguna culpa, en el asunto de la contaminación urbana, ha de tener ciertos responsables municipales que, incluso en ausencia de tráfico intenso, al abrir un semáforo se aseguran que el inmediatamente posterior (a 50 metros.) lo halles cerrado tres segundos después, ¿verdad?

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