Archivo mensual: diciembre 2008

Pocos motivos para la esperanza en la isla de Borneo


La directora veterinaria de la ONG ‘International Animal Rescue’ de Indonesia relata el desastre ecológico creado por el cultivo de palma en la zona.

Kalimantan, en la isla de Borneo, es uno de los enclaves con mayor biodiversidad del planeta. Es un destino frecuente para los cada vez más turistas españoles que visitan Indonesia, y que recorren el río Simpan Kanan en el Parque Nacional de Tanjung Punting en busca del orangután de Borneo. Sin embargo, hay algo que la mayoría de los turistas no llega a ver: las plantaciones de palma situadas en los límites del parque, e incluso dentro de su jurisdicción.
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Estos cultivos están acabando con la biodiversidad de esta zona y otras anexas, y los expertos advierten de que la responsabilidad de mitigar este desastre ecológico está en manos de los países desarrollados, sobre todo después de la cumbre del clima de Bali de 2007.

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En este sentido, es destacable el compromiso del Gobierno español, que cada vez financia más proyectos en conservación y desarrollo sostenible en la zona, como el puesto en marcha en la provincia de Lampung (Sumatra) por la ONG Ekopass.

Mayores productores

Indonesia y Malasia (junto con Brunei, los tres países a los que pertenece Borneo) son los mayores productores de aceite de palma del mundo. Usado en la elaboración de alimentos, productos higiénicos y cosméticos, es una de las principales materias primas de los bio-combustibles.Pero este primer puesto lleva consigo una serie de costes para con el medio ambiente: Indonesia es el tercer país en emisiones de gases invernadero, después de EEUU y China. Se considera que hasta un 20% de las emisiones globales de carbono se debe a la deforestación; es decir, que ésta causa más gases de efecto invernadero que todo el sector del trasporte.

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Las selvas se deforestan para cultivar allí palma aceitera, una planta africana cada vez más común en Asia. Según un informe de Science, este tipo de selva podría extinguirse en Borneo en 2010. Indonesia, que ya cuenta con más de 60.000 km2 de área de cultivo de palma, quiere doblar esta cifra para 2020. Esta selva pantanosa de turba emite, al arder, grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Aun cuando la combustión cesa, estos terrenos deforestados continúan emitiendo carbono a la atmósfera.

El crudo de palma de Kalimantan se exporta fuera de esta isla. En todo Kalimantan no existe ni una sola refinería para el crudo de aceite de palma lo que significa que el biocombustible no se comercializa para los habitantes de estas tierras, a pesar de que ellos sean los mayores productores. Aun más, el precio de los combustibles, bien gasolina o gasóleo normal, se encuentra entre los más caros de todo el país, y frecuentemente se sufren carencias y agotamiento de combustibles en las gasolineras, provocando enormes disturbios en las vidas de los habitantes de Kalimantan…[]

Fuente publico.es

Karmele Llanos, desde Kalimantan (Indonesia), nos cuenta como los cultivos de aceite de palma destinados para la fabricación biodiesel, pueden ser un buen producto ecológico para los países ricos, pero una pesadilla para los países pobres. Los cultivos de aceite de palma están destruyendo las selvas de Indonesia y principalmente de la isla de Kalimantan, está acabando con su fauna en la que no solo hay orangutanes, si no el rinoceronte más amenazado del planeta, entre otros muchos animales. Además, la destrucción excesiva de las selva, más allá de las necesidades de aceite de palma, está facilitando las inundaciones de barro con la consecuente pérdida de vidas humanas y destrucción de aldeas. Frente a esto, Karmele junto con colegas locales, rescatan lo que pueden.

PGS1999

Otro año de fenómenos extremos


Las temperaturas registradas este año fueron en promedio las más altas desde 1850, cuando los científicos comenzaron a registrarlas, evaluó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su último estudio sobre cambio climático.

La ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones devastadoras, sequías severas y persistentes, tormentas de nieve y olas de calor se registraron en varios países, según esa agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El estudio de la OMM mostró que este año, la temperatura promedio de la tierra y del mar fue 0,31 grados superior a las registradas entre 1961 y 1990.

La información preliminar de 2008 se basa sobre datos tomados por estaciones meteorológicas en tierra, barcos, boyas, y también desde satélites.

“En 2008 se volvieron a registrar temperaturas superiores al promedio en Europa”, indicó Carine Richard-Van Maele, de la OMM. “Una vasta zona geográfica, incluida Siberia y partes de Escandinavia, tuvo un invierno notoriamente más suave”.

En la mayor parte de Europa, enero y febrero fueron “muy suaves”, con temperaturas promedio siete grados más altas que en Escandinavia. De hecho, para los habitantes de esa región fue el invierno más templado en más de 100 años.

Sin embargo, el invierno pasado fue inusualmente frío en la mayor parte de Eurasia. En algunas partes de Turquía, en la misma temporada se dieron las temperaturas más bajas en casi 50 años.

“Este invierno extremadamente frío se cobró cientos de víctimas en Afganistán y China”, señaló Maele.

Los datos muestran que febrero también fue un mes muy frío en Estados Unidos. La región centro-occidental del país, por ejemplo, registró temperaturas promedio entre cuatro y cinco grados por debajo de lo normal en algunas zonas.

En cuanto a los cambios abruptos de las condiciones climáticas, los investigadores de la OMM señalaron que algunas zonas de América Central fueron golpeadas en medio del verano por una ola de frío con temperaturas por debajo de los seis grados.

A la inversa, en julio, en algunas zonas de América del Sur hubo una ola de calor con temperaturas tres por ciento por encima del promedio, por lo que fue el mes de invierno más cálido de los últimos 50 años.

Lo mismo sucedió en el sur de Australia, dónde hubo una ola de calor sin precedentes con altas temperaturas. Adelaida tuvo el verano más largo y caluroso de su historia.

Las variaciones en los patrones climáticos causaron las sequías y las inundaciones más prolongadas y las tormentas más devastadoras en muchas partes del mundo, según los especialistas de la OMM.

El sur de la provincia canadiense de Columbia Británica, por ejemplo, sufrió su quinto periodo más seco en medio siglo.

En Europa, España y Portugal se registraron el invierno más seco en décadas. En América del Sur, una gran parte de Argentina, Paraguay y Uruguay sufrieron una situación similar.

El estudio también se extiende en las consecuencias devastadoras de inundaciones y ciclones en numerosos países.

Bangladesh, India, Pakistán y Vietnam fueron considerados los países más perjudicados y donde decenas de miles de personas perdieron sus hogares y más de 10 millones debieron ser reubicadas.

Los investigadores de la OMM señalaron que la capa de ozono se amplió este año sobre la Antártida respecto de 2007. Asimismo, el hielo del mar Ártico alcanzó su segundo nivel más bajo desde que comenzaron las mediciones satelitales en 1979.

Teniendo en cuenta los cambios dramáticos de las condiciones climáticas y su impacto en el ambiente y la economía mundiales, la ONU divulgó el martes unas pautas nuevas para ayudar a los países a recabar información importante que permitirá hacer frente a los desastres naturales.

“Para evitar que los desastres naturales sean responsabilidad de la actividad humana, necesitamos sistemas efectivos para identificar necesidades, gestionar datos y ayudar a disminuir las respuestas calibradas”, señaló John Holmes, subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios.

Esos sistemas pueden resultar provechosos para la coordinación de la distribución de suministros en tiempo y forma, señala Holmes en el prólogo del informe “Datos contra desastres naturales”, presentado el martes…sigue

Fuente gloobal.net

SEIS GRADOS que podrian cambiar el mundo.

Documental de National Geographic, en el que se desvelan las consecuencias irreversibles de este fenómeno y se señalan las posibles soluciones para paliarlo.

Tan sólo seis grados menos es lo que diferencia la era interglacial actual con la de la última glaciación, cuando Europa estaba prácticamente cubierta de hielos.

Con ésta premisa, el documental plantea qué podría ocurrir con seis grados más, y detalla lo que ya ha sucedido con esta subida de casi un grado y lo que seguirá pasando en décadas sucesivas hasta los tórridos seis grados más previstos en el peor de los escenarios por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).

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Descubierto un ‘paraíso perdido’ de especies desconocidas en un bosque de Mozambique


LONDRES.- El paraíso perdido no es sólo la obra poética cumbre de John Milton (1608-1674). Es también desde hoy un rincón boscoso de Mozambique que responde al nombre de Monte Mabu. Hasta ahora ni siquiera aparecía en los mapas y por eso no había llamado la atención de los biólogos. En 2005, sin embargo, lo descubrió un grupo de científicos de los Jardines Botánicos de Kew y sólo ahora ha revelado el tesoro de su biodiversidad.

El hallazgo acaeció por casualidad, mientras uno de los científicos de Kew, Julian Bayliss, brujuleaba por internet en busca de zonas que registraran fuertes precipitaciones y estuvieran unos 1.600 metros por encima del nivel del mar. El programa Google Earth mostraba algunas en lugares hasta ahora inexplorados. La mayoría en Papúa Nueva Guinea.

Sin embargo, el que llamó la atención de Bayliss fue un trozo de tierra ignota en el corazón del montañoso norte de Mozambique. Una región alta e inaccesible donde nunca antes había puesto el pie ningún investigador. Bayliss examinó entonces distintas imágenes de satélite hasta confirmar que el monte acogía una zona boscosa por explorar de unos 80 kilómetros cuadrados.

Una región virgen es el sueño dorado de cualquier biólogo. Un sueño que se antoja imposible en un mundo penetrado por los satélites y la cartografía, pero que ha hecho posible la historia convulsa del país africano, asolado por una guerra civil entre 1975 y 1992. Según los expertos, el Monte Mabu sobrevivió a los pormenores de la contienda por diversos factores. Incluidos su condición inaccesible y su valor como refugio durante la guerra.

Apenas supo de la existencia de este lugar edénico, los biólogos de Kew se prepararon para explorarlo. Nada menos que 28 científicos del Reino Unido, Mozambique, Malawi, Tanzania y Suazilandia se embarcaron entre octubre y noviembre en una expedición a la antigua usanza. Acompañados de 70 porteadores y de un puñado de serpas locales, viajaron en todoterreno hasta donde llegaba la carretera y se adentraron luego en el bosque durante cuatro semanas.

Allí les esperaban tres nuevas especies de mariposas, una extraña variedad de víbora y poblaciones desconocidas de pájaros poco comunes. Y a buen seguro nuevas especies de plantas entre los cientos de especímenes que se han traído al Reino Unido para clasificar.

Un tesoro amenazado

La cima del Monte Mabu no excede los 1.700 metros. La biodiversidad no es el fruto de la altitud sino de lo remoto del lugar y de las condiciones que crea la vegetación, con árboles que superan los 45 metros. En la cima pelada del monte, de todas formas, a los científicos les esperaba un hallazgo muy especial: cientos de mariposas macho que se reunían allí, lejos del bosque y a la luz del sol para atraer a las hembras y probar su resistencia volando lo más lejos posible. «Hasta que no volvimos a Londres y empezamos a analizar el material, no nos dimos cuenta del todo de la importancia del hallazgo», cuenta Timberlake, el responsable de la expedición. «Fue entonces cuando reparamos en que estábamos pisando terreno desconocido».

«La biodiversidad de la zona es impresionante», ha declarado en las páginas de The Observer. Y añade con emoción: «Ver cómo las especies se han ido adaptando a pequeños nichos como éste es algo que para mí es algo todavía mágico».

Entre los hallazgos de la expedición, ejemplares de serpientes casi desconocidas y camaleones pigmeos. También mariposas y pájaros con tatuajes especiales, generados por siglos de adaptación al paisaje del Monte Mabu. Sus fotografías y las muestras de decenas de especies vegetales serán en los próximos meses un tesoro en manos de los biólogos de los jardines botánicos de Kew. Ellos los analizarán y desentrañarán los secretos de la biodiversidad de este rincón del remoto Mozambique…sigue

Fuente elmundo.es

 

Londres (Reino Unido) (EFE).- Los jardines londinses de Kew Gardens albergan la primera galería de arte botánico del mundo, un nuevo edificio de arquitectura sofisticada donde el público podrá conocer, por ejemplo, cómo eran algunas plantas ya extinguidas. La nueva galería, que nace con el objetivo de convertirse en el centro mundial del arte botánico, se nutre en su primera exposición permanente de la propia colección de los jardines y la de la doctora Shirley Sherwood, que colecciona arte botánico desde 1990 y posee la colección privada más importante del mundo, con obras de 200 artistas de 30 países. Estas colecciones abarcan desde ilustraciones del siglo XVII a obras de arte contemporáneas, muchas de las cuales han servido a botánicos, taxonomistas, historiadores y otros investigadores como herramienta para conocer cómo eran los paisajes naturales del pasado y saber qué aspecto tenían algunas plantas y flores que hoy en día ya se han extinguido. Sin embargo, y al margen de su intencionalidad y utilidad científicas, los dibujos de plantas y flores de siglos anteriores son a su vez perfectas obras de arte que comparten espacio en la nueva galería con ilustraciones de autores contemporáneos. La galería, que acogerá tres exposiciones al año, contribuirá a la lucha por la conservación de las especies vegetales desde el mundo de la ciencia en un momento en que se prevé la extinción del 25 por ciento de plantas con flor durante los próximos 50 años. Kew Gardens, que constan de 132 hectáreas y son Patrimonio de la Humanidad, reciben anualmente 1,3 millones de visitantes que a partir de este momento podrán visitar también la primera galería de arte botánico del mundo.

Un barco ecologista ‘ataca’ con bombas fétidas a un ballenero japonés en la Antártida


La organización Sea Shepherd convierte al pesquero en un “barco resbaladizo y apestoso” tras lanzarle botellas llenas de mantequilla podrida
Los ecologistas pretendían alejar a los japoneses de las aguas territoriales australianas

Diez botellas de mantequilla podrida y 15 de celulosa de mitrilo y una mezcla de tintas indelebles. Éstas fueron las bombas con las que un buque ecologista de la organización estadounidense Sea Shepherd atacó ayer de forma simbólica  a un barco ballenero japonés en aguas australianas de la Antártida, según informó la organización.

El portavoz de la organización ecologista, Peter Hammarstedt, afirmó que ahora el buque nipón Kaiko Maru es un “barco resbaladizo y apestoso”. Los tripulantes del Steve Irwin pretendían alejar al ballenero de las aguas territoriales australianas, donde tienen prohibido cazar ballenas. La agencia de noticias Kyodo ha asegurado que nadie resultó herido durante el transcurso de esta protesta, que se prolongó durante alrededor de tres horas.

La tripulación del ballenero describió a los ecologistas del Steve Irwin como “terroristas” y les acusó de amenazarles y de dañar ligeramente el casco del ballenero, aunque nadie resultó herido. “La mantequilla podrida es un ácido butírico tan corrosivo como el zumo de naranja. La cerveza es más ácida”, aseguró en cambio el capitán del Sea Sheperd, Paul Watson.

Fines ‘científicos’

Japón tiene permiso de la Comisión Ballenera Internacional para cazar ballenas para fines científicos, aunque sus detractores aseguran que la ciencia es empleada como pretexto para capturar a los animales con fines comerciales, una actividad prohibida en 1986…[]

Via adn.es

El 8 de diciembre, más de 80 activistas de Greenpeace pidieron su arresto en la embajada de Japón, para protestar de manera pacífica en contra de la detención de dos activistas japoneses por exponer el contrabando en la caza de ballenas con bandera “científica”

Es impresionante a lo que puede llegar la crueldad del ser humano. La real verdad de la famosa caza cientifica de cetáceos por parte de Japón

Video en Ingles

Españoles bajo el hielo


Unos 150 científicos y 30 técnicos españoles permanecen hasta cuatro meses en la Antártida, investigando el ecosistema polar y su deterioro

Experiencia personal de David Tomé, su periplo por el continente helado de la Antártida.

La primera impresión, al amanecer y tras tres días de travesía, es sobrecogedora: solo hay silencio”. Carlos Duarte, oceanógrafo y Premio Nacional de Investigación, recuerda su primer contacto con la Antártida con “una extraña sensación de distancia frente a todo lo familiar”. Aún hoy, la Antártida continúa siendo el lugar más desconocido del planeta.
Con el verano austral por delante, la campaña antártica española acaba de comenzar para indagar en los secretos que esconde el hielo antártico y analizar su relación con el cambio climático.

El Ministerio de Ciencia e Innovación ha dedicado este año unos 15 millones de euros a esta campaña, más 12 a la remodelación de las bases. Sólo en esta campaña participan unos 150 científicos, más 30 técnicos, que permanecerán en las bases entre uno y cuatro meses del verano antártico.

España inició su andadura antártica hace ya más de veinte años. En 1988 se montó la base Juan Carlos I, en la isla Livingston, cerca de la península Antártica, en el noroeste del continente. Al año siguiente se estableció la de Gabriel de Castilla, en la cercana isla Decepción. La creación de los primeros asentamientos estables fue toda una aventura, emprendida por científicos pioneros que se lanzaron a la exploración antártica con pocos medios y aún menos experiencia.

Según Margarita Yela, gestora del subprograma nacional de investigación polar, el desconocimiento sobre este paraje helado es una de las razones para investigarlo. “Las regiones polares son fundamentales para la regulación del clima global”, explica. Estas grandes masas heladas son el motor de las corrientes marinas que regulan el clima del planeta, y que provocan que regiones como el norte de Europa disfruten de inviernos relativamente suaves comparados con otros países de latitudes similares.

La Antártida, y las regiones polares en general, funcionan como un sistema de alerta avanzado o, en palabras de Yela, “como el canario que utilizaban los mineros. Estos pájaros eran los primeros afectados por las emisiones nocivas de gases en la mina. Lo mismo ocurre con las zonas polares: son mucho más sensibles a los cambios que las latitudes medias, y por eso nos sirven como aviso de lo que está pasando”.

Además, la Antártida, por su lejanía de cualquier zona poblada, proporciona una información que está libre de la influencia de núcleos humanos concretos y aporta, según esta investigadora, “unos valores de fondo que sirven de referencia”

Cambios de temperatura

España cuenta, además, con una ventaja añadida, relacionada con la situación de sus bases, en la Península Antártica. Según explica el investigador Francisco José Navarro desde la base Juan Carlos I, en la isla Livingston, “no se ha observado un cambio de temperaturas generalizado en el continente antártico. Sin embargo, en la península Antártica se ha duplicado el aumento de temperatura medio del planeta”.

¿Por qué esta región es tan sensible al cambio global? La razón se encuentra en su latitud, no tan baja como la del resto del continente antártico, y en el hecho de tener costa. Ambos factores provocan que las temperaturas no sean tan extremas como en el interior, por lo que cualquier aumento de las mismas viene acompañado de una disminución del hielo. El problema radica en que esa misma disminución de la capa helada provoca que tanto el agua como la tierra que estaban debajo absorban más energía del sol, retroalimentando así el efecto del calentamiento. Según Francisco José Navarro Valero, profesor del departamento de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Madrid, “en los últimos 50 años se ha registrado una disminución del 10% del volumen de hielo” en los glaciares de esta región.

Pero en la Antártida, hacer ciencia significa, además, vivir una aventura. Para empezar, está el paso de Drake, inevitable si se llega por mar y conocido por sus fuertes temporales. “Sólo llegar hasta la Antártida ya es una experiencia”, afirma Juan Manuel Viu, jefe de la base antártica Juan Carlos I. El investigador Miguel Ramos, que lleva 20 años involucrado en campañas de investigación antártica, recuerda: “En los primeros años no había apenas comunicaciones, excepto la radio, cuyo funcionamiento era siempre incierto”.

Hoy en día, sin embargo, la Antártida está cada vez menos aislada. La región es visitada cada año por más de 50.000 turistas, y ésta es la única explotación económica permitida. Javier Benayas, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid que estudia el impacto del hombre en el ecosistema antártico, afirma que el gran riesgo del turismo en la Antártida “son los accidentes de barco. Cada vez hay más, a menudo son buques antiguos, y las condiciones climatológicas pueden ser un problema”.

Pero no sólo el turismo es el culpable del deterorio de la Antártida. También lo son las propias bases, acogidas en principio a la estricta normativa medioambiental del Tratado Antártico, pero a quienes nadie vigila ni pide cuentas. Según Benayas, muy probablemente la presión que ejercen las bases permanentes sea mayor que la del turismo, si bien es muy difícil de cuantificar. En los últimos años, en todo caso, varias bases han elaborado planes para respetar el frágil ecosistema antártico que las acoge. Entre ellas, las españolas.

Este año comienza una gran remodelación en la base antártica Juan Carlos I que no sólo dará más espacio y comodidad a los investigadores, sino que también apostará por las energías renovables y la eficiencia energética. La base ha crecido en todo este tiempo de manera desordenada, y ha pasado de acoger a unos 17 investigadores a más de 30. Según Miguel Ramos, “es un poco incómodo porque se han superado las capacidades previstas”. Hay inconvenientes como el complejo acceso al agua, y la falta de espacio obliga a dormir en unos pequeños iglús de fibra de vidrio sin calefacción.

Viento y humedad

Por suerte para los investigadores, las temperaturas en la Península Antártica son bastante benignas durante el verano austral. En este tiempo en el que el sol no llega a esconderse, el termómetro oscila alrededor de los 0ºC. Pero los fuertes vientos y la humedad multiplican la sensación de frío.

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El cambio climático también altera la composición química de los oceános


La comparación con lo ocurrido hace 13 millones de años sugiere que el cambio en los ríos desencadenará alteraciones en los mares

El cambio climático altera la composición química de los océanos en mayor medida de lo que se creía hasta ahora, reveló un estudio realizado por científicos estadounidenses que difunde la revista Science.

Según la investigación, el cambio del clima ocurrido hace 13 millones de años produjo una modificación enorme en la composición química de los océanos y esa situación podría repetirse ahora con profundas consecuencias para los ecosistemas.

Cuando el río cambia

Al cambiar los niveles climatológicos y de dióxido de carbono, “se alterará la composición química de los ríos, lo que finalmente afectará a los océanos”, advirtió Ken Caldeira, científico del Departamento de Ecología Global del Instituto Carnegie.

“Esto modificará la cantidad de calcio y otros elementos en las sales de los mares”, añadió el científico.

El equipo de investigadores analizó muestras de sedimento marino recogidas del océano Pacífico y determinó que los niveles de calcio en isótopos de hace entre 13 y ocho millones de años cambiaron de forma dramática.

Esa alteración correspondió a un aumento de las plataformas de hielo y el enorme volumen de agua encerrado produjo un descenso de los niveles marinos.

“El clima se hizo más frío, las plataformas se expandieron y descendió el nivel marino. Como resultado, cambió la intensidad, el tipo y el tiempo en tierra”, señaló Elizabeth Griffin, científica de la Universidad de California.

Al mismo tiempo, ocurrieron cambios en la circulación oceánica y en la cantidad y composición del material vertido por los ríos en los océanos.

Esto, a su vez, tuvo un impacto en la biología y la química de los océanos, indicó Adina Paytan, también de la Universidad de California…sigue

Fuente adn.es

“José María Aznar no sabe nada sobre ciencia”


El autor de uno de los informes más influyentes sobre cambio climático dice que el calentamiento podría causar una reducción del PIB mundial del 40%

El economista inglés Nicholas Stern (Hammersmith, 1946) reconoce, con un hilo de voz, que se equivocó al pronosticar que el cambio climático provocaría una catástrofe económica similar a la Segunda Guerra Mundial o a la Gran Depresión de 1929. En realidad, sostiene, “la recesión mundial podría alcanzar el 40% del Producto Interior Bruto global”, el doble de lo predicho. Stern, hijo de un judío alemán refugiado en Inglaterra tras la llamada noche de los cristales rotos, la antesala del Holocausto nazi, es autor del más completo informe sobre los efectos del calentamiento, encargado por el Gobierno británico. Recién llegado a Madrid de la cumbre sobre cambio climático de Poznan (Polonia) para dar una conferencia en la Fundación Rafael del Pino, el ex director económico del Banco Mundial admite sus dudas sobre que se pueda consensuar un nuevo contrato de reducción de emisiones de CO2 el año que viene en Copenhague.

¿Ha sido inútil Poznan?

No podemos decir eso. Poznan es un peldaño en el camino entre la cumbre de Bali de 2007 y la de Copenhague de 2009. Ha habido algunos avances. Uno es el acuerdo para sentarse a negociar. Esto significa que los países quieren plasmar sus compromisos en un texto. Y algunos países en vías desarrollo han aceptado discutir sobre la introducción de la captura y el almacenamiento de CO2. Además, la elección como presidente de EEUU de Barack Obama ha cambiado la atmósfera sobre un potencial acuerdo contra el cambio climático…sigue

Fuente publico.es