Archivo diario: noviembre 24, 2008

Tecnología española para predecir el avance de la desertificación


Tecnología española para predecir el avance de la desertificación

MADRID.- Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han creado un índice para medir la desertificación que permitirá crear mapas de riesgo e identificar las zonas más amenazadas.

El método, publicado en la revista ‘Remote Sensing of Environment’, es aplicable a distintas zonas del mundo, aunque resulta especialmente apropiado para las zonas áridas.

La investigación se enmarca en un proyecto europeo para el diagnóstico de la desertificación y la creación de sistemas de alerta temprana mediante teledetección.

El índice ha sido probado en la sierra de Gádor (Almería) y, usado de forma continua a lo largo del tiempo, permite crear mapas de riesgo, obtener tendencias temporales de degradación e incluso evaluar el efecto de la desertificación sobre el ciclo hidrológico.

Aplicable en distintas zonas del mundo -actualmente se prueba en Senegal, China, Marruecos y Chile-, el nuevo indicador es especialmente apropiado para zonas áridas, ya que hasta ahora los índices de degradación se basaban sobre todo en la densidad de vegetación, «una variable difícil de estimar mediante teledetección en zonas áridas donde la cobertura vegetal es muy baja» explica Mónica García, del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC, Almería).

Sin embargo, el nuevo índice se basa en los ciclos hidrológico y energético y en el uso del agua por parte del ecosistema.

La investigación forma parte de un proyecto europeo, llamado ‘DeSurvey’ (A Surveillance System for Assessing and Monitoring Desertification’), que pretende crear sistemas para monitorizar el riesgo de degradación de grandes regiones e identificar los puntos de mayor riesgo.

Proyecto internacional

El proyecto está coordinado por Juan Puigdefabregas, de la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, y en él participan 39 instituciones de nueve países europeos más China, Chile, Túnez, Marruecos, Argelia y Senegal. El nuevo índice se basa en una variable, la fracción no evaporativa, relacionada con el uso del agua por parte de los ecosistemas y por tanto con los ciclos hidrológico y energético. “El funcionamiento de los ecosistemas depende en gran parte de la evapotranspiración, que es el agua devuelta a la atmósfera en forma de vapor”, explica García.

Este fenómeno conecta los ciclos hidrológico y energético, ya que la energía de la superficie terrestre puede ser disipada bien como evapotranspiración -o lo que es lo mismo, calor latente- o bien como calor sensible, estando el reparto condicionado, entre otros factores, por el estado de degradación de la tierra…[]

Via elmundo.es